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Con un folleto pegado en la pared

Iglesia La Fuente de Jacob, pastor Antonio Nápoles
Los Reyes, La Paz, Estado de México

El pasado mes de agosto del año 2021 recibí a Cristo como mi Salvador.  Yo caminaba por una de las avenidas de la ciudad y llegué a un tianguis para comprar algunas cosas que necesitaba cuando encontré un anuncio que decía “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y les abrirán.”  Me detuve y observé que sobre el módulo que sostenía este anuncio había folletos, tomé uno que decía Inevitable y mentalmente me surgió la pregunta: “¿Qué es inevitable?”  Guardé el folleto y por la noche cuando me acordé de él, lo comencé a leer.  Se trataba de la historia de este hombre rico que ignoró las cosas de Dios y siempre se pasaba el tiempo de fiesta emborrachándose, pero de un momento a otro le sorprendió la muerte.  Al instante apareció en un lugar de tormento.  Esto me hizo reflexionar, yo no soy rico, pero llevo una vida en el alcoholismo, ignorando a Dios, merecedor de ir al infierno.  Al terminar de leer el folleto busqué la dirección de la iglesia que lo estaba distribuyendo, fui al templo y me encontré con el pastor Antonio Nápoles. 

Con lo que me dijo el pastor comprendí que después de la muerte hay un juicio y hay que entregar cuentas ante el Creador. El resultado no es bueno si no tiene uno a Cristo como su abogado defensor. Lo más importante en la vida es recibir a Cristo como nuestro Salvador para que no nos sorprenda la muerte.  El pastor oró por mí para recibir a Jesucristo como el Señor y Salvador de mi alma. Ahora que soy hijo de Dios que estoy congregándome en la iglesia, nació en mi corazón hablar con las personas de Jesucristo. Sentía que tenía poco conocimiento de la Palabra de Dios, y de cierta manera eso me obstaculizaba.  Sin embargo, conversando con el pastor Antonio le compartí mi deseo, pero necesitaba algo más para poder hacerlo. Él me comentó que había recibido folletos de Cruzada Mexicana

En mis oraciones le rogaba al Señor que me diera ideas para alcanzar a las personas que se encuentran sin esperanza alguna. En estos meses que han transcurrido, gracias a Dios, otros hermanos se han unido para predicar la Palabra de Dios por las calles, hospitales, centros de rehabilitación, y a muchas personas les hemos entregado un folleto.  Algunos han recibido a Cristo como su Salvador, pero muchas personas van de paso y no todos viven por esta región.  A las personas que viven en esta región les pedimos su dirección para visitarlos. Yo doy gracias a Dios, porque almas nuevas están llegando al templo.

Juan Islas

Quiero comentarles la siguiente historia de Ángel y Lucrecia:

«El Señor puso en mi corazón poner sobre la pared de una tienda de abarrotes y papelería, folletos evangelísticos.  Este lugar es muy transitado por las personas que van a sus trabajos o vienen a comprar las despensas. Desde luego que estamos al pendiente de que los folletos no sean maltratados, además estos cuentan con la dirección de la iglesia y con un número telefónico. Después de dos días, pasó algo extraordinario para mí, el teléfono timbró y yo tenía una llamada de un número desconocido.  Por un momento dudé en contestar, pero luego dije en voz baja: “¿Y si es alguna persona que está llamando y necesita a Cristo?”.  Decidí en ese momento contestar la llamada. 

Se llama Ángel y me dijo: “Tomé el folleto ¿Se puede salir del alcoholismo?, necesito que me ayudes porque soy un alcohólico y eso está acabando con mi vida.» 

En ese momento, oré por él a través del teléfono.  Le dije que era necesario recibir a Cristo como su Salvador para que el Señor tomara el control de su vida. Ángel recibió la salvación de su alma a través de Jesucristo. Todo esto sucedió un jueves y el domingo siguiente asistió a la iglesia.  Allí le entregamos una Biblia a él y a su esposa Lucrecia para que estudiaran la Palabra de Dios. Los dos se encontraban en las mismas circunstancias.

En estos últimos tiempos el Señor está alcanzando a personas que se encuentran dispuestas a predicar la Palabra, como es el caso del hermano Juan Islas quién en pocos meses el Señor lo ha levantado con una tremenda pasión por alcanzar almas para el Reino de Dios. Damos gracias a Dios y a Cruzada Mexicana por apoyarnos con toda esta literatura que ha levantado a otros hermanos de la congregación para continuar con la Gran Comisión.

Pastor Antonio Nápoles

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