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Soy feliz porque tengo a Cristo en mi corazón

Iglesia Palabra de Poder, pastor Pablo Guerrero Cuenca
Chilpancingo, Guerrero

Cómo pasa con muchos de los jóvenes, llega un momento de nuestras vidas en las cuales decidimos independizarnos y vivir según nosotros creemos está bien.  Eso fue lo que me pasó, a muy temprana edad, decidí salirme de casa a vivir mi propia vida. Mis padres siempre me aconsejaron que llevara una vida honesta, y que me condujera de manera correcta con las personas. Fui criado e inculcado bajo la religión católica y por mucho tiempo traté de llevar una vida acorde a esos valores y principios. Sin embargo, al paso del tiempo y con las amistades que fui haciendo en mi vida, me fui corrompiendo por completo.

Conocí el alcohol y comencé a ingerirlo. Las fiestas y el desorden juvenil comenzaron a hacerse parte de mí, en varias ocasiones, conocidos del trabajo, se acercaban y me comentaban que ya no era la misma persona de antes.  Recuerdo muy bien una ocasión en la que una vecina me abordó cuando iba camino a casa y me comenzó a hablar de la Palabra de Dios. Por respeto a su persona la escuche, sin embargo, no tenía interés en conocer de Dios, pues sentía que mi vida era perfecta tal y como la vivía.

Al cumplir 20 años, comencé a sentir que mi vida se tornaba simple y ya no le encontraba sentido a lo que hacía, por lo cual decidí empezar a alejarme un poco de esas malas amistades y enfocarme a construir un futuro. Conseguí trabajo en el Ayuntamiento de mi ciudad como chofer en el área de recolección de basura.

Desafortunadamente, la delincuencia en nuestro municipio ha crecido y el mismo Ayuntamiento ha sido víctima de esta situación.  Era tal la situación que, en una ocasión nos robaron el vehículo que manejaba y que tenía bajo mi resguardo.  Recuerdo muy bien que ese día me acordé de Dios y le pedí que me ayudara a recuperar el vehículo.  Por su misericordia, lo pudimos recuperar al día siguiente; no obstante, los delincuentes no se quedaron satisfechos e intentaron robarnos nuevamente el vehículo, pero esta vez con armas de fuego y lamentablemente una de las balas llegó a golpearme en la columna.

Llevo 2 años que no puedo caminar debido a las afectaciones que la bala provocó en mi cuerpo. Fue muy triste darme cuenta que solamente cuando pasaba por este momento difícil es que me acordé y acerqué a Dios. Nuevamente, la hermana que hace un tiempo habló a mi vida, volvió a visitarme y comenzó a compartirme el mensaje de salvación. Entonces entendí que Dios estaba hablando a mi vida desde tiempo atrás, sin embargo, nunca le tomé importancia y ahora que estoy en esta situación de mi vida es que puedo entender Su gran amor.

Recuerdo que en una ocasión la hermana me regaló un folleto titulado ¿Has encontrado lo que buscabas?, que habla de cómo muchas veces buscamos satisfacer nuestras necesidades carnales a través de los placeres mundanos y del pecado, sin embargo, el fin es la muerte. Hoy puedo comprender cuan cierto son estas palabras, porque, era lo que yo buscaba muchas veces en mi vida.  Ahora me doy cuenta de que lo mejor de nuestras vidas es entregarle nuestro corazón a Jesucristo y dejar que Él nos guíe a través de Su camino.

Hoy, a pesar de mi condición física, me siento muy feliz por conocer y tener a Jesús en mi corazón.  Debo decir que mi familia aún no comprende el gran amor de Dios. Mi oración es que el Señor pueda tocar sus vidas, sus corazones y sean transformados.  Yo me siento muy agradecido por el regalo que me trajeron los hermanos de la Iglesia: una Biblia. Con ella estoy aprendiendo más de Jesucristo y de Sus promesas.  Me hubiera gustado haber conocido esto desde antes.  Lamentablemente, como joven, puse mi prioridad en las cosas del mundo y no las puse en el blanco perfecto que es Jesucristo.  Sin embargo, nunca es tarde para hacerlo y hoy me gozo al saber que Jesús es quién dirige mi vida.

Mi mayor deseo ahora es caminar nuevamente, para salir a las calles y compartir ese mensaje de salvación con aquellos jóvenes que han hecho a un lado la Palabra de Dios y decirles que no hay nada más hermoso que entregar nuestra juventud a Jesucristo.

Daniel Medina González

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Un comentario sobre "Soy feliz porque tengo a Cristo en mi corazón" Deja un comentario

  1. Daniel como el hijo pródigo que conocemos en el relato que el Señor Jesucristo nos dejó como enseñanza, volvió en sí y regresó a los brazos amorosos de Dios. Nosotros también le damos la bienvenida a la familia de Dios y oramos por su vida.

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