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Predicando en el Hospital de la Mujer

Primera Iglesia Bautista de Morelia, Michoacán
pastora Aseneth Durán Barrera

Hemos visto la necesidad latente por la Palabra de Dios en el Hospital de Mujer, la mayoría de las personas que tienen un familiar internado, se encuentran con el corazón dolido y sin esperanza alguna, se puede sentir un ambiente de angustia, tristeza y desamparo.

Lamentablemente es muy poco el tiempo que se nos brinda para poder estar aquí, por lo cual aprovechamos al máximo el tiempo que nos brindan para compartir el mensaje de salvación y llevar un poco de paz a los corazones afligidos.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de presentar el mensaje de salvación a un grupo de personas dentro de los cuales conocimos a una señora de nombre Guadalupe, de origen Purépecha, a quienes se les conoce como Guarecitas, proveniente de la comunidad Santa Fe de la Laguna, del municipio de Pátzcuaro, la comunidad más antigua del estado, dónde aún se puede ver por sus calles la cultura Purépecha, sus costumbres y raíces indígenas no han cambiado y han hecho de ello, algo característico de la región por lo cual muchas personas llegan a visitar el poblado.

Sin embargo, la otra cara de la moneda nos enseña, que aun es una comunidad carente de servicios básicos, tales como la salud, por lo que personas como doña Guadalupe, tienen que venir a la ciudad en busca de estos servicios, exponiéndose también al abuso por su ignorancia en algunos temas y a la discriminación de la sociedad por sus raíces indígenas.

Doña Gualadulpe

Doña Guadalupe nos platicó que su pequeña hija ha estado internada por varios días bajo valoración. Se sentía muy angustiada, triste y afligida ya que en la ciudad no conoce a nadie y está sola. Mientras conversamos con ella, derramaba sus lágrimas, le preguntamos si podíamos orar por ella y su pequeña a lo cual accedió. Nos contó que su familia es bastante arraigada a la religión católica, pero que ella simplemente confía y se encomienda a Dios. Antes de irnos le dejamos un poco de comida y le obsequiamos el folleto Carta de amor paternal, y nos pidió que la volviéramos a visitar porque nuestra compañía le hacia muy bien y reconfortaba su corazón. Mientras nos alejábamos, pude verla leyendo el folleto, ahí en medio de la nada, en esa sala de espera que por varios días ha sido su habitación.

Oramos a Dios para que nos permita ver nuevamente a Guadalupe, llevarle comida, pero sobre todo llevarle la Palabra de Dios qué tanto necesita en su vida.

En la salida del  hospital, cuando estábamos por retirarnos, encontramos a 2 señoritas. Me llamó la atención su atuendo de overol naranja y conforme me acercaba a ellas pude percatarme que estaban encadenadas de manos y pies, fue ahí donde entendí que venían de la cárcel de mujeres. Por seguridad no nos quisieron brindar sus nombres, pero tuve la dicha de conversar un poco ellas, me explicaron que estaban esperando que llegaran por ellas ya que habían salido de valoración médica. Les hable del amor de Dios y de su gran misericordia, antes de marcharme les compartí los folletos: Ten animo hay esperanza y Carta de amor paternal.

Antes de marcharme una de ellas me dijo:

“Ojalá pudieran visitar el penal de mujeres, nos hace tanta falta escuchar estas palabras que alientan nuestros corazones”

Esto dejó en mí una gran necesidad de buscar la manera de hacer llegar el mensaje de salvación a este lugar.

Aseneth Durán Barrera

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3 comentarios sobre “Predicando en el Hospital de la Mujer Deja un comentario

  1. Buen dia amad@ herman@ en Cristo. podrian enviarme el catalogo dr material disponible?

  2. ¡Cuánta necesidad de Cristo vemos en Morelia, Michocán! Oramos porque Dios abra puertas para que la Pastora Aseneth Durán sea apoyada por aquellos que tienen acceso a las prisiones de ese Estado donde hay mucha necesidad de Dios y Su evangelio.

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