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Mi hija y mi hermano fueron contagiados del amor y misericordia de Dios

Iglesia Jesús El Buen Pastor, pastor José Cabello Prudente
Copala, Guerrero

A pesar de mi edad ya avanzada, me siento tan dichoso de haber conocido a Jesucristo y aceptarlo como mi Salvador. Siempre había pensado que lo tenía todo en esta vida; que había vivido una vida plena y feliz al lado de mi familia; que ya no había nada más que me ocasionara una mayor felicidad, pues todos los deseos de mi vida se habían cumplido. Tengo a mi familia, a mis hijos casados; me sentía en plenitud, pero que equivocado estaba.

Siempre he sido una persona muy abierta al dialogo, soy fiel creyente de que cada día aprendemos algo nuevo. En el mes de diciembre tuve la oportunidad de conocer al hermano José Cabello, quien juntamente con algunos pastores de esta comunidad de Copala realizaban unos eventos evangelísticos. Nunca me consideré una persona perteneciente a alguna religión.

Sin embargo, estaba consciente de que existía un Dios al que todos le debemos lo que hoy somos, pero nada más. Quien iba a creer que esa tarde mi vida iba a dar un giro por completo y todo por una simple pregunta, ¿Usted es feliz? Eso fue algo que hizo mucho eco en mi corazón durante la plática de esa tarde. Con el maravilloso mensaje que viene dentro del folleto que lleva ese mismo título, pude comprender que el hombre busca la felicidad en las cosas materiales y humanas. Pero, eso no lo es todo para la vida del hombre. Durante 3 días consecutivos tuve la visita de los hermanos en mi hogar; me compartían la Palabra de Dios y platicábamos trayendo cada cita bíblica a la vida real.

Después de una semana completa de visitas en mi hogar, mi hija y mi hermano fueron también contagiados del amor y la misericordia de Dios. Los hermanos nos invitaron a abrir un pequeño grupo de discipulado en nuestro hogar para reafirmar nuestra Fe en Jesucristo.

El discipulado El camino de la felicidad, en verdad ha sido de mucha edificación espiritual para nuestras vidas, pero también de manera humana. Cada lección nos acerca más a una comunión sólida con Dios por medio de Su Hijo Jesucristo.  Hoy, me siento muy gozoso de que Dios haya llegado a mi corazón y cada semana que tomamos nuestra lección. Es como si Dios hablara directamente a nuestras vidas y enseñándonos el verdadero Camino de la Felicidad.

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Deseamos terminar pronto este discipulado para poder compartir con nuestra familia, amigos y conocidos las buenas nuevas de Jesucristo. Oramos a Dios por nuestros hermanos que han traído la Palabra de Dios a cada hogar por medio de los materiales del ministerio de Cruzada Mexicana. También oramos por las familias que así como nosotros, tienen un discipulado en sus hogares, sabemos que somos aproximadamente 10 familias quienes están estudiando este discipulado en sus hogares y pedimos a Dios que al término de este año, seamos muchos mas hogares siendo discipulados.

Armando Mejía

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Un comentario sobre "Mi hija y mi hermano fueron contagiados del amor y misericordia de Dios" Deja un comentario

  1. Seguramente que la experiencia del hermano Armando Mejía y su familia, será el puente que Dios usará para que en Copala, muchas otras personas vengan al conocimiento de la Verdad de Cristo Jesús y Su Evangelio.

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