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Dios tenía otro plan para mi vida

Iglesia El Triunfo de la Cruz, pastora Ana Rita Lara Rodríguez
Durango, Durango

Quiero contarte como Dios ha transformado mi vida. Una vida que por muchos años estuvo llena de violencia, menosprecio y dolor, todo eso compensado con el dinero.

Todo comenzó desde mi niñez la cual no fue como la de muchas niñas, en mi hogar no pude encontrar el cariño ni la protección que toda niña debe tener. A causa de esa falta de cuidado, amor y por las carencias económicas, fui violada y esto trajo como consecuencia que mi vida tomara un rumbo diferente.

Junto a esta tragedia, vino a mi vida una devaluación emocional, sentía que no valía como mujer; que nadie se iba a interesar en mí; que nadie podía darme amor, cariño o respeto; que sólo podía servir como un objeto de satisfacción para otros y esto me orilló a vivir de la prostitución. Este fue el único camino que creía que era el correcto para mi nueva forma de vida.

Fueron 40 años de llevar una vida llena de sufrimiento, menosprecio, dolor, peligros, soledad y devaluación, en los que viví dedicándome a esta profesión, no por gusto, sino por una equivocada elección de vida. Año con año carcomía todo mi ser, al grado de sentir la necesidad de suicidarme, porque no veía ninguna salida a este sufrimiento, sin embargo, había un motivo que me hacía mantenerme de pie como mujer y madre: mis hijos.

Cuando más agobiada me encontraba, caminando por las calles, desolada y sin motivo alguno para sentirme feliz por un año de vida que cumplía, 53 años, que se dicen fácil cuando no has tenido una vida como la mía. En ese momento conocí a alguien que le dio valor a mi vida, alguien que me hizo sentir especial, amada y comprendida, ese alguien se llama Jesús.

Fue gracias a los hermanos de la iglesia El Triunfo de la Cruz, que tuve la dicha de conocer del amor de Dios a través del trabajo de evangelización que estaban realizando ese día. Los hermanos se acercaron y al ver mi semblante, comenzaron a platicar conmigo. Les comenté que era mi cumpleaños y con mucho amor me cantaron las mañanitas, para mí esto significó un acto de gran amor, y sentí en mí ser algo que por mucho tiempo no había experimentado. Antes de irse oraron por mí y me dejaron un folleto titulado Ella se llamaba Magdalena.

Desde esa noche todo cambió para mí, sentía paz. Me sentí identificada con la mujer del que habla el folleto y entendí que todos tenemos derecho al perdón. Gracias a la información que venía en el folleto, tuve la oportunidad de contactar nuevamente a los hermanos y gustosamente me atendieron, me abrigaron y ayudaron a entender el amor de Dios. Así reconocí que necesitaba de Él en mi vida para ser transformada.

Ahora mi vida es diferente, me siento una mujer nueva, plena, amada y que sabe que hay alguien para quien valgo mucho y este mismo amor, quiero transmitir a todas esas mujeres que están en la misma situación que yo estuve, hacerles saber que hay alguien que las ama y las está esperando con los brazos abiertos.

La Güera

Nota del editor: Por seguridad y respeto no publicamos foto ni nombre, pero oramos por La Güera y su familia y los invitamos a que se unan con nosotros en intercesión por estas almas perdidas

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