Iglesia Bautista La Nueva Jerusalén, pastor Isaías Hernández Santiago
Miahuatlán de Porfirio Díaz, Oaxaca
Hermedio, un joven ex drogadicto que fue atrapado por las drogas; se enredó en esa telaraña. Su madre lloraba al ver a su hijo perdido. De madrugaba y por las noches, muchas ocasiones lo iba a buscar en las calles.
Llegó el momento en que él ya no tenía hogar, vivía bajo puentes, terminales, dónde pudiera. Su madre lo dio por perdido y se convirtió en un indigente. Su familia creía que estaba perdido o muerto.
Un día, Hermedio, llegó a un círculo de estudio bíblico de El camino a la felicidad, escucho la lección de El pecado y ahí fue confrontado a salir de ese mundo de perdición. Ahí fue donde poco a poco fue transformado por la Palabra. Oramos por él y aceptó al Señor Jesús como su Salvador. Recobró el juicio y la cabalidad. Hoy trabaja, es responsable, ora por una buena esposa, es muy alegre y ocurrente, y gracias al cambio que hubo en su vida su mamá se acercó a la iglesia.

Hermedio tomó la decisión de bautizarse para continuar testificando del poder de Dios que transforma vidas, un Dios que lo rescató de la basura y le dio una oportunidad de ser un hombre nuevo.


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