Iglesia Mahanain, pastora María Salazar
Tijuana, Baja California
La inseguridad y violencia, los altos índices de delitos y homicidios es muy común en Tijuana. Aquí hay muchas personas en situación de calle que buscan un mejor estilo de vida y el sueño americano pero que tristemente caen en las drogas y vicios.
Llevamos a cabo la distribución de folletos en las avenidas principales y en los lugares dónde se encuentran inmigrantes e indigentes. Los invitamos a una reunión dónde se hablaría de la Palabra de Dios.
Fue una gran sorpresa para nosotros cuando llegaron varias personas con mucha necesidad, oramos por ellos y recibieron a Cristo como su Salvador.
Al terminar se acerco una joven quien dijo que se llamaba Sara pero en realidad su nombre era Miguel; nos pidió una oración y nos contó que había venido de su pueblo para cruzar a los Estados Unidos a los 12 años con la ilusión de ganar dinero y enviárselo a su mamá pues vivián en extrema pobreza.
En el trayecto hacia los Estados Unidos, sufrió abusos que marcaron su vida, a partir de ese momento su vida cambio para mal. Cuando llegó a Tijuana, se encontró con más personas malas que lo envolvieron en las drogas y en esta vida que él no quiere. Él lloraba y suplicaba el perdón de Dios y su ayuda; oramos por él y recibió a Jesús como su Salvador. Al terminar nos pidió que le regaláramos una Biblia para seguir conociendo de Dios y se fue muy feliz.
Nuestras oraciones son para Miguel porque lo hemos buscado y no le hemos localizado.
Muchas personas viven vidas llenas de mucho dolor y carencias, nuestro deber es ir a los necesitados y ser un ungüento para que sus heridas sean sanadas.

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