Iglesia Poder de Jesucristo
Culiacán, Sinaloa
Soy una mujer de la tercera edad, pero mi corazón arde con una pasión que no conoce límites: Predicar el evangelio y llevar el mensaje de salvación a quienes aún no conocen de Dios.
Muchos de las personas me miran con curiosidad, pero mientras tenga vida, tengo una misión que cumplir. No importa lo que el mundo diga, en mi interior hay una convicción firme, no dejar de compartir el mensaje de salvación.

Cada día, al ver la realidad que como país nos rodea, mi corazón se entristece profundamente. Jóvenes atrapados en la drogadicción, vidas marcadas por la prostitución, familias rotas por la violencia y en medio de todo, noticias constantes de enfrentamientos entre policías y el narcotráfico.
Con los folletos, nos dirigimos a los lugares más concurridos. Algunas de las personas los reciben con gratitud, otros apenas lo miraban. Se que en cada tratado hay una semilla de esperanza, una oportunidad para que alguien comprendiera el mensaje de salvación.
Manuela Millán Rochín


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