Iglesia Rosa de Sarón, pastor Oscar Hernández Domínguez
Acapulco, Guerrero
Fuimos al hospital con el propósito compartir el mensaje de salvación. Al entrar, encontramos rostros marcados por el dolor, la preocupación y el cansancio. Familiares esperando noticias; pacientes luchando por su salud, y corazones necesitados de una palabra de aliento.
Nos acercamos con respeto y compasión, ofreciendo un folleto, una oración y una palabra de fe.
Algunos escuchaban en silencio, otros recibían el mensaje con lágrimas en los ojos. Pero en cada encuentro, algo especial sucedía la presencia de Dios comenzaba a llenar esos espacios de angustia con paz y tranquilidad.
Cada folleto entregado se convirtió en una semilla de esperanza.
Asucena Reyes


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