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Le hicieron un mal, y pagó con lo más preciado: El Evangelio

Iglesia Bautista Celestún, pastor Javier López
Puerto Celestún, Yucatán

El puerto de Celestún está ubicado a una distancia de 90km de la capital del Estado de Yucatán; es conocido como uno de los mejores lugares para el avistamiento de flamingos de la biosfera de la Ria de Celestún. Es de los principales exportadores de sal a nivel nacional y además es muy visitado por turistas nacionales y extranjeros para disfrutar de sus cálidas playas y de su gastronomía yucateca.

Una tarde muy calorosa, me dirigía a hacer algunas visitas en los hogares de algunos hermanos con necesidades, para orar por ellos. Al pasar por el centro de la ciudad, frente a la presidencia municipal, encontré a un anciano abandonado, esta es su historia:

«Soy originario de Kinchil, Yucatán. Llegué a Celestún por invitación de unos amigos para emborracharnos, pero estas personas que me invitaron me abandonaron. Soy ciego, perdí la vista por mi adicción a las drogas y alcohol. Unos policías me llevaron a la presidencia municipal, me auxiliaron y me dieron de comer, pero me dejaron afuera de la presidencia. Allí cerca hay una tienda, las personas pasaban y me daban algunas monedas y con ellas, compraba cervezas.

Cuando las personas se dieron cuenta de lo que hacía, dejaron de darme dinero. Pasó una semana se acercó el pastor Javier López, le pedí unas monedas pero él me dijo que no porque sabía que serían para comprar cervezas.

Entonces me llevó a su iglesia, estando en su iglesia me preguntó si era de Kinchil, porque ahí todas las personas se conocen. Llamó al hermano Rutilio Tun y le preguntó si me conocía. Él dijo que si, me preguntó qué hacía en este lugar. Le expliqué lo que había pasado, como el carnicero del pueblo me había invitado y después me había abandonado.

El pastor muy amable me dio un lugar donde dormir y bañarme. Al día siguiente me habló de la Palabra de Dios y me dijo que era necesario recibir a Cristo como mi Salvador y me apoyaron para regresar a mi comunidad.

Dos semanas después, llegaron los hermanos a predicar la Palabra a Kinchil. Al primero que encontraron fue a mí y allí recibí a Cristo como mi Salvador. Después los acompañé  al mercado dónde se encontraba el carnicero para que los hermanos le predicaran el Evangelio.

Le doy gracias a Dios porque Jesús perdonó mis pecados. También Ricardo Chan, el carnicero, recibió a Cristo como su Salvador.»

Timoteo Chan

Damos a la gloria a Dios por la vida de Timoteo, un alcohólico que estaba sin esperanza alguna, y a quien el Señor salvó para darle nueva vida. Esto nos motivó para ir a evangelizar la comunidad Kinchil. Logramos alcanzar a muchas personas con folletos que recibimos de Cruzada Mexicana.

En este lugar no contábamos con ninguna iglesia Bautista, pero ahora se ha iniciado una nueva misión a través de reuniones en el hogar del hermano Timoteo. Creemos que el Señor nos trajo a este lugar porque Su misericordia es grande y no quiere que ninguno perezca sino que todos los hombres se arrepientan y sean salvos.

Dios bendiga a Cruzada Mexicana por apoyarnos a continuar con la Gran Comisión.

Ramón Tut

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Un comentario sobre "Le hicieron un mal, y pagó con lo más preciado: El Evangelio" Deja un comentario

  1. Oramos porque el testimonio de nuestro hermano Timoteo Chan, alcance a muchas personas de su población ya que es pequeña y se conocen unos con otros. Cristo es ensalzado día con día.

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