Iglesia Jesucristo es mi Redentor, pastor Apolinar Chávez López
Chimalhuacán, Estado de México
Con gran dedicación y amor, tocamos puerta por puerta, compartiendo el mensaje de vida eterna que Dios nos ha dado. Cada miembro del grupo, sin importar edad o condición, estuvo dispuesto a ser un instrumento en las manos de Dios. Mujeres, hombres, jóvenes, ancianos e incluso hermanas con niños pequeños en brazos, todos con el corazón dispuesto a cumplir con la gran comisión que Jesús nos dio: Ir y hacer discípulos a todas las naciones.
Durante nuestro recorrido, regalamos folletos y compartimos la Palabra de Dios con quienes entramos en contacto. Aunque algunos momentos fueron desafiantes y no todos recibieron el mensaje de la misma manera, no desistimos. Con paciencia y perseverancia, seguimos tocando puertas y orando por cada persona que tuvimos la oportunidad de conocer.



Fue una experiencia transformadora para todos los que participamos. Salimos de nuestras zonas de confort, y experimentamos el gozo de ver cómo Dios abre corazones y toca vidas. Cada conversación, cada palabra compartida, fue una semilla sembrada en el corazón de aquellos que escucharon. Aunque no sabemos cómo se desarrollarán esos frutos, confiamos plenamente en que Dios hará Su obra.
Agradecemos profundamente a Dios por darnos la oportunidad de ser Sus manos y pies en la tierra, llevando Su luz a las comunidades más necesitadas. Que este testimonio sea un recordatorio de que el llamado a predicar el evangelio es para todos, y que, con fe, podemos cambiar vidas y hacer una diferencia en el mundo.


