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Comparto con otros cómo Dios me salvo del vicio

Iglesia El Buen Samaritano, Leonardo Gutiérrez Miguel
Oaxaca de Juárez, Oaxaca

Dónde vivo es un lugar muy humilde y tristemente el alcohol tiene atada a la mayoría de los jóvenes de por aquí.  Su fe la tienen muy cimentada en la religión popular. El vicio no permite que las personas que entiendan el daño que se causan en lo individual y a su familia. Es triste ver como maltratan los hijos a sus padres. En las tardes buscan a quien robar, los fines de semana los pasan tomando o drogándose mientras que los padres no pueden controlar a sus hijos.

Mi vida antes de Cristo era muy triste, aunque en apariencia era feliz. El vicio del alcohol me tenía esclavizado, tenía conflictos con mi esposa e hijos; era una persona muy agresiva. Supe de la existencia de Dios desde una edad temprana y creía en Él, pero de labios para afuera, pues no lo conocía en verdad y mucho menos le obedecía. Esto generaba que viviera engañado, no sabía cuál era la manera correcta de vivir y todo el tiempo estaba envuelto en problemas que me llevaban a la frustración.  No encontraba esperanza para terminar con ese estilo de vida que llevaba y cuyo final era la muerte física y espiritual.

Pero Cristo entró a mi vida en el momento justo pues estaba por perder mi familia; mi vida estaba acabándose lentamente por ese maldito vicio y por mi terquedad de no tomar acciones que me ayudaran a salir adelante.  Ahora sé que en realidad nunca iba a poder solo, necesitaba reconocer que tenía un problema y que nada ni nadie podían ayudarme.

Pero si fue posible por medio de la Palabra de Dios; fue por medio de las varias visitas a mi casa de unos hermanos que me compartieron el evangelio que abrí mi corazón a mi Jesús y ¡aleluya! Él entró a mi vida.

Cristo cambió mi vida, me sanó de toda esclavitud, me permitió recuperar a mi familia y su confianza.  Ahora, Él está en mi corazón y me ayuda a tomar buenas decisiones; ahora lo tengo en mi corazón, Él quitó la vieja naturaleza y me hizo nueva criatura.  El vicio que había en mi, quedó atrás. Murió el viejo hombre. Hoy tengo luchas y tribulaciones, pero el Señor me da paz y sabiduría para salir de todo ello, Él me guía por medio de Su Santo Espíritu, además gobierna en mi casa y ahora hay felicidad.  Él cambió nuestro lamento en gozo, y ya no vivo yo, más Cristo vive en mí.

Doy gracias a mi Jesús por libertarme y hacerme nueva criatura. Doy gracias también a los hermanos de Cruzada Mexicana que nos bendicen con folletos para poder seguir sirviendo en la obra de nuestro Señor Jesús. En los personal, me gusta utilizar el ¿Se puede salir del alcoholismo? pues en mi colonia abunda ese problema y mi deseo es que salgan de esa esclavitud en la que yo estuve.

De la misma manera, comparto la Carta de amor paternal dónde podemos compartir el inagotable amor de Dios para nosotros y así, hay muchos folletos con temas diferentes que dan esperanza para nuestra vida.  Sólo Cristo hace feliz al hombre, pero necesitamos reconocerle como nuestro Rey y suficiente Salvador.

Rodolfo Silva Ver todo

Diseñador Gráfico

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