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El día más maravilloso de mi vida

Iglesia Príncipe de Paz, Melchor Ledezma
San José Iturbide, Guanajuato

Con la ayuda del Señor hemos estado predicando la Palabra de Dios en los hogares de nuestros vecinos que se encuentran alrededor del templo. Algunos hogares han abierto sus puertas para que les hablemos del amor de Dios a través de las escrituras. Para la gloria de Dios se han logrado alcanzar algunas almas para Cristo, y se han restaurado matrimonios por el poder de Dios.

«Yo vivía sin temor a Dios. Junto con mi esposa Adriana éramos un matrimonio que nos gustaba andar de fiesta en fiesta con los amigos, no teníamos ningún problema, pero al paso del tiempo me convertí en alcohólico porque era de todos los días que tenía que consumir alguna bebida embriagante. Esto fue provocando que en mi matrimonio constantemente hubiera discusiones, a tal grado que pensaba dejar mi hogar, porque los pleitos e insultos eran constantes.»

«Mi hogar se había convertido en un campo de batalla. En ocasiones, no llegaba a dormir por andar en las borracheras. No quería lastimar a mi esposa porque la amo, pero no podía controlar mi adicción.»

«Una mañana de domingo vi salir del templo a muchas parejas con sus hijos muy felices, y por un momento me quedé meditando ¿cómo le hacen para vivir así? Al día siguiente por la tarde cuando estaba regando el jardín se acercó el pastor de la iglesia y me dijo: “vecino, buenas tardes, me gustaría dialogar con usted de un tema muy importante para su vida.”  No me quedó de otra que decirle, “pase usted”».

«Por mi mente pasó el pensar que este pastor me quería poner a rezar. Estando en la sala, llamé a mi esposa y los dos escuchamos al pastor quien nos compartió un texto bíblico: “Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo, el que ama a su esposa se ama sí mismo.” Efesios 5:28″

«Cuando escuché esas palabras pensé para mí mismo, “yo digo amar a mi esposa, pero estoy haciendo lo contrario.” Me sentí muy mal, y la mirada de mi esposa me decía: “¿ya lo ves?”  Luego de varios minutos de conversación, el pastor nos dijo que era necesario recibir a Cristo en nuestro corazón.»

«Después que el pastor se retiró, quedamos mi esposa y yo conversando sobre todas las palabras que nos había dicho el pastor Ledezma y tomamos la decisión de ir a la iglesia el domingo.  El pastor predicó sobre la nueva vida en Cristo de modo que si alguno está en Él, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas.»

«No resistimos más, y mi esposa y yo, tomamos la decisión de recibir a Cristo como nuestro Salvador y Señor de nuestro matrimonio.  El pastor oró por nosotros y nos entregó una Biblia para cada uno.  La verdad es que ese fue el día más maravilloso de mi vida, y la pasé junto con mi esposa porque Él ha restaurado mi matrimonio.» 

«Este gozo que sentimos no se compara con las fiestas del mundo; ahora que somos salvos. Ahora entiendo que nosotros los cristianos no rezamos; nosotros oramos y oración es tener una comunión con Dios, consagrando nuestra vida al Señor y compartiendo Su Palabra con aquellos matrimonios que están en crisis como estaba el nuestro.»

«Dios es el mismo de ayer, hoy y por todos los siglos, el hacedor de maravillas.»

Luis Urtus

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