Iglesia Poder y Fuego, pastora Isabel Cuevas Castillo
Campeche, Campeche
Vivo en la ciudad de Playa del Carmen, Campeche. Agradezco a Dios quien me da la oportunidad de poder compartir mi testimonio.
Antes de conocer a Dios, mi vida era muy infeliz, era una mujer muy terca, rebelde, enojona, con mal carácter y a causa de mi mal comportamiento, comencé a tener problemas con mi familia. Me volví una mujer muy celosa e insegura, siempre estábamos mi esposo y yo peleando por cosas sin importancia. Todos los días discutía con mis hijos y hasta con mi familia externa; tenía demasiados problemas.
En ocasiones me salía de casa por todos los problemas que teníamos y me iba con mis amigas a las cantinas a tomar. Al estar ebria, al llegar a casa discutía con mis hijos. En muchas ocasiones llegué a pegarles.
En uno de esos días que llegué tomada, tuve un problema muy fuerte con mi hija. Entonces acudí a una de mis cuñadas quien es una persona muy sensata y además cristiana y comencé a platicarle sobre la situación que estaba pasando. Ella me escuchó y me dio muchos consejos. Antes de que ella se fuera, me comentó de unos hermanos cristianos que podían orar por mi familia y por mí. Le comenté que estaba bien pues no tenía nada que perder con que oraran por mí, y le dije que los esperaba en mi casa para poder platicar con ellos y poder encontrar una solución a mis problemas.
El día en que los hermanos llegaron a mi casa, los recibí con mucho gusto. Mi cuñada y mis hermanos nos estuvieron hablando de las cosas de Dios. Me compartieron de su infinito amor y de la misericordia que Él tiene para nosotros, me dijeron que Él es el único que tiene la solución a todos los problemas. Al terminar la plática, me preguntaron si podían hacer una oración por mí y mi familia a lo cual acepté con mucho gusto. En ese momento, me sentí muy diferente, sentí una inmensa paz y alegría dentro de mi corazón y dentro de todo mi ser. Los hermanos me preguntaron si quería aceptar a Dios como mi único y suficiente Salvador, lo cual hice con mucho entusiasmo, y al término de la oración nos regalaron unos folletos titulados, La familia lo es todo, El príncipe de la libertad, Dios te ama y Vivo en Cristo, para que pudiéramos leerlos.

Estos folletos nos ayudaron mucho. Entendimos el amor de Dios y Su plan para nuestras vidas; gracias a estos folletos, nuestras vidas cambiaron. Después de unos días, la hermana Isabel Cuevas, estuvo visitando nuestro hogar para leer con nosotros y explicarnos la Palabra de Dios. Yo sentía que mi vida iba cambiando, poco a poco, cada vez que leía la Palabra de Dios, sentía mucha paz en mi corazón. Pero el mayor cambio fue cuando la hermana Isabel Cuevas me comentó sobre los bautizos y yo decidí con mucho gusto bautizarme.
Desde ese entonces, mi vida cambió profundamente. Me siento una persona nueva y feliz; mi familia ha notado el gran cambio que he tenido y todo es gracias a Dios quien me rescató. Doy gracias a Dios porque mi esposo y mi hijo ahora se encuentran de igual manera en los caminos del Señor.
Reyna Amelia Salas Muñoz

