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Un médico para la comunidad

Iglesia Dulce Refugio, pastor Víctor Ramón Chávez Pérez
El Refugio Suchitlán, Puerto Vallarta, Jalisco

Mi nombre es Esaú Digoberto Casillas Méndez, actualmente trabajo como médico municipal del H. Ayuntamiento de Cabo Corrientes, localidad de Suchitlán. Llegué a esta localidad para realizar mi servicio social y al terminar mi periodo me ofrecieron quedarme para atender a la población.

Este es un pequeño poblado donde la mayoría de sus habitantes son jóvenes; muchos de ellos no estudian y comienzan a trabajar desde muy corta edad; ésta comunidad también es conocida por ser una zona donde se practican la brujería y la hechicería. Desde que llegué, la gente fue muy atenta y hospedadora. Dios puso en mi corazón el compartir el mensaje de Salvación, pero tenía que conseguir Biblias para dárselas a los nuevo creyentes. Notaba que había una gran necesidad y hambre espiritual pero se sentía una fuerte resistencia espiritual.

«Conocí al hermano Esaú hace algunos meses, debo reconocer que su llegada ha sido de gran bendición a nuestras vidas. Sabemos que fue Dios quien lo envió a este lugar con un propósito. Esta comunidad es muy conocida por ser un lugar donde se practican la brujería, la santería y la hechicería. Muchas personas vienen a esta comunidad en busca de ayuda para sus males, remedios y trabajos de amor.»

«Desde que comenzó a compartir la Palabra de Dios, hemos visto como nuestra comunidad ha cambiado. Ya no se siente un ambiente de miedo, escalofrío y pánico como se sentía al caminar por las noches en las calles.»

«Dios ha venido a darnos luz en medio de tanta obscuridad y ahora oramos a Dios para que ponga en el corazón de los habitantes de nuestra comunidad el deseo por conocer más de Su Palabra y Su gran amor.»

Julia Alonso Cameras

Dios respondió mis oraciones y después de dos meses de planeación, iniciamos un pequeño grupo de estudio con 12 personas. El 11 de marzo de 2020, conocimos a Cruzada Mexicana, quienes han sido de gran bendición para el evangelismo en esta región. Gracias a ellos, logramos obtener Biblias para los asistentes al grupo de estudio.

No ha sido fácil, pero he visto la mano de Dios intercediendo y respaldando la obra. Desafortunadamente, por motivos económicos y académicos, varios jóvenes se han mudado a otra ciudad. Actualmente, quedan seis, de los cuales 4 son miembros activos y comprometidos con el Evangelio; cinco ya se bautizaron. Continuamos con la labor, extendiendo el evangelio en este lugar, con ayuno y oración, en un mismo sentir y espíritu, pidiendo al Padre que sea Él quien respalde la obra y traiga las almas a la salvación.

«Yo vivo en la comunidad El Refugio. Hace unos meses conocí al hermano Esaú. En varias ocasiones me había compartido algunas citas bíblicas, sin embargo, no les había tomado la importancia debida. Cuando me encontré en una situación donde mi vida se encontraba en peligro, vinieron a mi mente todas esas citas que me había compartido y recordé que Dios es bueno y misericordioso para quienes lo buscan de corazón.»

«Busqué al hermano Esaú y le pedí ayuda para darle un nuevo rumbo a mi vida. El me habló del amor de Dios y cómo podía ayudarme si lo aceptaba en mi corazón como mi Señor y Salvador.»

«Desde el día que comencé a asistir al grupo de estudio, las situaciones de mi vida han sido muy difíciles, pues en mi casa, la mayoría de mi familia práctica la religión católica. Ellos no aceptan la Palabra de Dios, al grado que he tenido que esconder mi Biblia para evitar largas discusiones. No obstante, ¡seguiré pidiendo a Dios por la vida de cada uno de ellos!

José Juan Gil Artiaga

Un comentario sobre "Un médico para la comunidad" Deja un comentario

  1. Es impresionante conocer otros entornos que no nos imaginamos que existen. Debemos recordar a aquellas personas que nunca habían escuchado el Evangelio de Jesucristo y por eso damos gracias a Dios por el Dr. Esaú Casillas, pues Dios no se equivoca, Él lo mandó a El Refugio Suchitlán con el fin específico de sembrar la semilla del Evangelio. Habrán momentos difíciles porque la tierra puede estar seca y dura, pero el Espíritu Santo la ablandará y oramos porque hayan muchos frutos en almas a las que les llegue la luz de Jesucristo. Oramos por José Juan, Julia y todos aquellos que abran sus corazones y entendimientos, porque sabemos que Dios les dará un nuevo significado y rumbo a sus vidas.

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