Recorrimos el hospital compartiendo el amor de Dios

Iglesia Adulam
Tlalnepantla, Estado de México

En un hospital, dónde la esperanza parece desvanecerse entre las paredes blancas y el goteo constante de sueros, emergencias y ruidos, un grupo de cristianos decidió llevar un mensaje de amor y fe a los pacientes que necesitan un rayo de luz y esperanza.

En medio de la enfermedad, armados con Biblias, canciones de alabanza y oraciones, se dirigieron a las filas de visitas y a las habitaciones llenas de enfermos. Elena, se acercó a una habitación, junto a la cama de una mujer que parecía estar muy abatida, con voz suave le preguntó si le gustaría escuchar una historia de esperanza y fe, a lo que la mujer asintió débilmente. Entonces, Elena compartió el relato de amor incondicional de Jesús y el regalo de la salvación y vida eterna, y cómo Jesús había traído curación y consuelo a los enfermos.  La mujer escuchó atentamente y al finalizar, de sus mejillas rodaron lágrimas. Cuando hicieron una oración, ella aceptó a Jesús como su Salvador.  Después, se le dejaron los folletos, ¡Ten ánimo, hay esperanza! y Carta de amor paternal.

En otra habitación, Pablito cantaba suavemente himnos a un paciente que apenas podía moverse; era un pequeño niño que a través de las melodías sonreía de felicidad.  Se le leyó el folleto, La Historia más linda que relata la historia de nuestro Señor Jesucristo y el gran amor que tiene hacia la humanidad. El niño, con su voz suave, hizo la oración y recibió a Jesús como su Salvador, confiando en que ya no estará solo, pues Jesús su Señor, estará con él a pesar de estar enfermo.

A medida que se recorre un hospital y escuchas las necesidades de los enfermos y sus familiares te das cuenta de la gran necesidad que hay en la humanidad.  Algunos pacientes aceptaron oraciones y que se les regalase un folleto; muchos de ellos encontraron un momento de esperanza en medio de su lucha contra la enfermedad.

Al final, el grupo de evangelismo se reunió para orar juntos, agradeciendo a Dios por la oportunidad de llevar su luz a través del evangelismo en un lugar tan necesitado de amor y compasión.  Aunque no todos los pacientes respondieron de manera positiva, la semilla de fe y esperanza ha sido sembrada, y creemos que el amor de Dios seguirá creciendo y dando fruto en los corazones de quienes fueron tocados en ese día.

Gustavo Valderrama

Se parte de este ministerio

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