Iglesia Fuente de Vida y Salvación, pastor Sergio Castillo
General Escobedo, Nuevo León
Quiero compartir con ustedes la alegría y la gratitud que llena mi corazón al haber concluido el inspirador curso de discipulado Camino a la Victoria. Este curso, que sigue a la experiencia del El Camino de la Felicidad, ha sido una guía en mi viaje espiritual.
Una de las lecciones más impactantes para mí fue la importancia de reconocer nuestra necesidad del perdón de Dios. Comprender que este reconocimiento es el primer paso hacia un cambio real en nuestra vida me ha llevado a permitir que Dios tome el control, guiándome y dirigiéndome a través de Su Palabra. Este curso me ha mostrado el camino hacia un crecimiento espiritual genuino, guiándome hacia la santificación.
Quiero expresar mi profundo agradecimiento a Cruzada Mexicana por poner a nuestra disposición este valioso recurso. Es evidente que este curso está diseñado con sabiduría y cuidado, proporcionando a las iglesias herramientas para formar miembros capacitados, listos para enseñar a otros basándose en lo que han aprendido a lo largo de su caminar cristiano.

Cada módulo y subdivisión de Camino a la Victoria ha sido una piedra angular en mi preparación espiritual. Estos temas no sólo abordan cuestiones teóricas, nos equipan para enfrentar las diversas circunstancias y desafíos que se presentan en la vida cristiana. A través de este discipulado, he aprendido la actitud que debemos tomar frente a los obstáculos, fortaleciendo mi fe y confianza en Dios.
Me siento renovado, fortalecido y preparado para seguir avanzando en mi jornada espiritual. Camino a la Victoria ha sido más que un curso, ha sido un compañero fiel en mi crecimiento como discípulo de Cristo.
Agradezco a Dios por este valioso recurso y animo a todos mis hermanos y hermanas a aprovechar esta oportunidad para profundizar en su relación con nuestro Salvador.


Una respuesta a «Mi experiencia en el Camino a la Victoria»
Al leer este blog, me conmovió el párrafo que escribe el Pastor Sergio Castillo: “Me siento renovado, fortalecido y preparado para seguir avanzando en mi jornada espiritual. Camino a la Victoria ha sido más que un curso, ha sido un compañero fiel en mi crecimiento como discípulo de Cristo.” El sentir que la enseñanza de la Palabra de Dios se convierta en nuestra “compañía fiel” seguramente da felicidad a nuestro Señor Jesucristo.