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¡Me pongo en las manos de Cristo y lo acepto como mi Salvador!

Iglesia Cielos Abiertos, pastor Gamaliel Solís
Cancún, Quintana Roo

Estuvimos evangelizando a los alrededores de la ciudad de Cancún. Llegamos al hospital general con la finalidad de hablarles de la Palabra de Dios a todas las personas que encontráramos.

En esta ocasión estaban saliendo del hospital Sara junto a su mamá Patricia, la cual venia en silla de ruedas. Nos acercamos para hablarles de la Palabra de Dios por medio del folleto Cómo conocer a Dios, las saludamos y les dije que Dios las amaba; que Jesús conocía sus dolencias y sus necesidades.

Sara nos contó que su madre por causa de un accidente quedó en silla de ruedas; como en los últimos días había estado muy deprimida, ya que era muy activa y esto le a ocasionaba una tremenda depresión. Durante el día y por la noche ingiere mas de 10 pastillas para mantenerse en calma.

Ese día habían asistido al médico porque las medicinas ya no le están haciendo el efecto esperado. Entonces le recetaron un antidepresivo que se tiene que comprar en farmacia, porque el hospital carece de estos medicamentos.

Entonces le mencioné a Sara lo que Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar». Mateo 11:28.Tienen que creer en Jesucristo porque Su misericordia es grande para salvar y sanar a los enfermos. Él puede quitarte esa depresión porque para Dios no hay nada imposible.

En ese momento Patricia respondió, ¡me pongo en las manos de Cristo y lo acepto como mi Salvador!

Gracias a Dios Sara y Patricia recibieron a Cristo en su corazón a través de la oración de fe. Esta actividad se llevó a cabo gracias al apoyo de Cruzada Mexicana con los cientos de folletos que nos enviaron para continuar con la Gran Comisión

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Un comentario sobre "¡Me pongo en las manos de Cristo y lo acepto como mi Salvador!" Deja un comentario

  1. Si creemos fielmente que Dios es el Creador de todo el Universo y lo que en él hay, sabremos que incluso la Medicina, la Ciencia y los elementos con que se hacen los medicamentos, provienen de esa Naturaleza creada por Dios. Que cuando un Médico atiende a una persona, Dios lo dirige e ilumina su mente para determinar el tratamiento y medicamento que hará bien a ese enfermo. Es así que milagros como el de la Sra. Patricia de este testimonio, tienen lugar en la vida cotidiana de la gente. Sólo hay que reconocer el amor y misericordia de Dios hacia quienes lo invocan.

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