MIAVAC Praderas, pastor Leonardo Montes Salazar
Acapulco, Guerrero
Como Iglesia hemos tomado el reto de ir y predicar el evangelio a toda criatura. Como pastor, tengo claro el llamado de Dios, y junto con mi esposa Cleofás, llevamos el poderoso evangelio de Cristo que transforma vidas y que cambia hasta al más duro pecador.
Dios nos llevó a sembrar Su palabra a los niños a través de los folletos, Dios conoce mi nombre y Dios me ama.
Colocamos una lona en una vivienda y estuvimos compartiendo el evangelio con gran entusiasmo a niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Les explicamos que Cristo por amor a nosotros vino, se entregó y murió para pagar por nuestros pecados, pero resucitó, Él no se quedó en la tumba, vivo está a la mano derecha de Dios el Padre.
La iglesia se encuentra muy gozosa en proclamar esta gran verdad y los niños con ese corazón inocente aceptaron las enseñanzas.





También compartimos otros folletos a los adultos: Esperanza en la Crisis. Caminamos por las calles visitando las casas, tocando puertas y compartiendo la Palabra de Dios. Nada impidió que cumpliéramos con lo que nos propusimos, predicar el evangelio y que el Reino de Dios extendido hasta lo último de la tierra.
Bajo los árboles frescos, en medio de un clima caluroso, compartimos más folletos. Hubo personas que recibieron a Cristo como su Salvador y también oramos por otras más.
Seguiremos adelante con esos discípulos de Cristo, predicando el mensaje de salvación. La mies a la verdad es mucha y los obreros pocos.

