Iglesia Ebenezer, pastor Juan Hernández Hernández
Puebla, Puebla
Un grupo de hermanos de la iglesia Ebenezer de Puebla nos unimos con un solo propósito, compartir el mensaje transformador de Jesucristo con aquellos que más lo necesitaban en un anexo en Puebla.
Al llegar, encontramos a un grupo de hombres quebrantados; hombres que por sus decisiones habían llegado a un lugar de dolor y profunda desesperación. Pero allí, en medio de ese ambiente de lucha, el Espíritu Santo comenzó a moverse con libertad. Con respeto y amor, nos escucharon mientras les hablábamos del amor incondicional de Jesús y de cómo Él puede transformar cualquier vida, tal como lo hizo con Saulo de Tarso, quien pasó de ser perseguidor de la iglesia a un apóstol de Cristo. El mensaje tocó sus corazones, y varios reconocieron que solo Dios podía sanar las heridas de su alma y cambiar su historia para siempre.
En ese momento de rendición, muchos aceptaron que oráramos por ellos. Su disposición a abrir su corazón y reconocer su necesidad de restauración fue un acto de fe. Fue verdaderamente conmovedor ver a hombres con ojos renovados de esperanza acercarse a Dios, clamar por una segunda oportunidad y confiar en que solo Él podía levantar sus vidas.
También presenciamos un testimonio poderoso, un hermano en Cristo que hoy sirve a Dios con todo su corazón, años atrás, vivió atrapado en las drogas y perdió un brazo a causa de sus malas decisiones. Sin embargo, ese mismo hombre, antes esclavo del pecado, ahora es un testimonio viviente de la gracia y el poder de Dios. En la foto se le puede ver entregando una Biblia a los internos del anexo. Él, que fue rescatado por el Señor, hoy comparte su historia de liberación y restauración, llevando esperanza a quienes creen que ya no hay salida.



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