Iglesia Trinidad, pastor Francisco Oviedo Espinoza
Monterrey, Nuevo León
Nos encontramos en el municipio de Monterrey, en el Estado de Nuevo León. Como iglesia, nos percatamos que hay mucha necesidad de Dios en nuestro municipio. Dios nos llevó a un hospital y a un albergue a compartir el mensaje de salvación y por ese motivo, nos organizamos y realizamos una colecta de alimentos, medicamentos y ropa. Junto al apoyo de algunos profesionales de la salud, organizamos unas Jornadas de Salud con el objetivo de compartir un folleto y una Biblia, algunas despensas y artículos de higiene, alimentos, agua, atole y ropa y juguetes.
Este es el testimonio de un médico:
“Como médico, al ver que la iglesia de Cristo se preocupa y ocupa por el bienestar de la salud de las personas enfermas y de sus familiares, me dio una perspectiva diferente de los cristianos. No sólo se ocupan del bienestar físico sino también del bienestar espiritual que es el más importante.
Me quedé impactado al ver el amor que muestran y la amabilidad con la que trataban a las personas. El ver como oraban por ellos y les abrazaban, cambió mi vida.
Como personal médico nos volvemos insensibles y no pensamos que sean humanos que están sufriendo, me sentí feliz cuando los pastores oraron por nosotros como personal médico, ya que además de cargar con problemas personales también llevamos la carga de nuestros pacientes.
Esta actividad despertó en mí el deseo de conocer a Dios y algún día ser Su hijo.
No dejen de hablar de Su Dios porque hay mucha gente como nosotros -necesitada del amor de Dios-.
Les doy muchas gracias por el obsequio que me regalaron que es una hermosa Biblia; nunca me habían regalado una Biblia y espero poder leerla y poner por obra cada consejo que en ella hay.”
Médico, participante de la campaña
En el albergue, la iglesia se organizó con el ministerio de niños para llevar a los más pequeños y a sus familias un momento de risa y alegría con dos payasitas que les compartieron el amor de Dios, los folletos que se utilizaron fueron: La pelota de Juanito, ¡Dios me ama!, Dios conoce mi nombre, ¡Ten ánimo, hay esperanza!, Su muerte es mi vida, Tu destino… ¡una meta segura! y Esperanza en la crisis.
La gente pasaba y se llevaba los folletos y regresaban para que oráramos por ellos; más que el alimento físico, buscaban el alimento espiritual. Hay tanta necesidad, que al estar evangelizando nos dimos cuenta de que nos falta mucho por hacer.
Dios está tocando corazones. Él vino a dar vida y vida eterna, y a sanar y libertar a los cautivos.

