Iglesia Getsemaní, pastor Javier Bolio
Chetumal, Quintana Roo
Hemos estado evangelizando en diferentes puntos de la ciudad de Chetumal con el objetivo de que las personas no solamente escuchen la Palabra de Dios, sino que reciban a Cristo en su corazón.
Nos dirigimos a un centro de rehabilitación dónde hay hombres y mujeres, que están allí por causa de su adicción a las drogas. Utilizamos los folletos que recibimos de Cruzada Mexicana para darles el mensaje de salvación a estos jóvenes.
Gracias a Dios, estos jóvenes recibieron la Palabra y oramos para que entregaran su vida a Cristo. Detrás de cada vida de estos jóvenes hay una triste historia que contar. Algunos, llorando, expresaron cómo es que cayeron en las adiciones y prostitución.
“Yo era una excelente alumna, fui becada en la universidad, pero desgraciadamente fui seducida por experimentar que se sentía tomar una copa de vino, un cigarrillo, y conforme avanzaba el tiempo, fui aumentando el consumo del alcohol.
En un día, me fumaba una cajetilla de cigarrillos, pero, llegó el momento que entré en ansiedad por consumir algo más fuerte. No sé en qué momento comencé a consumir marihuana, luego cocaína y entonces me expulsaron de la escuela. Abandoné mi hogar.
Para poder consumir más drogas, comencé a robar, a mentir y a prostituirme. Hice mucho daño a muchas personas. Llegué a este lugar en estado inconsciente por el consumo de las drogas.
Llevo 8 meses de rehabilitación y cada día mi salud está mejorando. Pero en mi corazón había mucho resentimiento conmigo misma. Incluso hubo momentos en los que quise quitarme la vida.
Vinieron a este centro de rehabilitación un grupo de hermanos para hablarnos de Jesús y nos entregaron el folleto Ella se llamaba Magdalena. Al leer la historia de esta mujer que por todos era despreciada y mal vista por la gente, me sentí identificada. Yo me encontraba en las mismas circunstancias, pero lo que impactó mi vida fue que Jesús miró a esta mujer con amor y no la despreció y le dijo: “Tus pecados son perdonados.”
El pastor me dijo, “así como esta mujer de la historia, también Jesucristo te ama y puede perdonar tus pecados.” Esas palabras llegaron a lo más profundo de mi corazón. Ahora sé que Cristo me ama y lo he aceptado como mi Salvador personal.
Omitimos el nombre por seguridad y respeto
Esta mujer se encontraba en el pozo de la desesperación, atrapada por el enemigo y ahora ha encontrado salvación y liberación en los brazos de Cristo. Así también las demás mujeres y hombres que se encuentran en este lugar han reconocido a Cristo como su Salvador.
Agradecemos a Cruzada Mexicana por apoyarnos continuar con la gran comisión. Dios les bendiga.

