Iglesia Aposento Alto, pastor Francisco Noé Acevedo Galindo
Los Cabos, Baja California Sur
Guaymitas, es una pequeña comunidad al sur del Estado. Las calles de terracería se entrelazan como venas de tierra bajo el sol del desierto. Ahí, un pequeño grupo de creyentes alza su voz desde una sencilla galerita que funciona como templo. Allí, las tablas crujen al compás de los coros y las láminas repican con el viento, pero lo que realmente resuena, es con la certeza de que Dios está obrando.
Sin importar lo inacabado del edificio ni la escasez de recursos, nuestra congregación entiende que la iglesia no son los muros, sino las manos y los pies dispuestos a servir. Por eso, cada tarde salimos para recorrer casa por casa. Con el polvo pegado a los zapatos y una sonrisa franca tocamos puertas para hablar de Aquel que puede convertir corazones de piedra en corazones de carne.
Al platicar con las personas, les entregamos un folleto para que puedan leerlo con calma.
La labor no ha sido en vano. Entre los caminos de tierra y los techos de lámina, dos personas han entregado su vida a Cristo. Ahora se les ve cada domingo, acomodándose bajo la galerita para buscar la presencia de Dios.

Nuestro único propósito: extender la Palabra de Dios, “hasta lo último de Baja California Sur”.
La iglesia puede carecer de acabados, pero rebosa de pasión por las almas. Mientras el sol se pone tras los cerros y pinta de naranja las calles de terracería, los creyentes de Guaymitas nos preparamos para una nueva jornada, convencidos de que el evangelio no se detiene, y de que cada paso polvoriento acerca un poco más el Reino de Dios a esta colonia y, algún día, a todos los rincones de Baja California Sur.
Alejandra Delgado


One response to “¡Gracias, Señor, por permitirnos ser tus mensajeros en Guaymitas!”
Unimos nuestras plegarias al Dios Todopoderoso porque pronto haya más personas buscando la paz que solo Cristo nos puede dar a través del estudio de Su palabra y conociendo de Su bondad para quienes lo buscan con sinceridad.