Iglesia Pentecostés Independiente Trompeta Final, pastor Cecilio Celso
Iguala de la Independencia, Guerrero
Vivo en la ciudad de Iguala de la Independencia, Estado de Guerrero. Este es un lugar dónde desgraciadamente la inseguridad se incrementa día a día y vivimos con el temor que nos pase algo desagradable. La delincuencia hace de las suyas, día con día.
Tengo 35 años y desde mi corta edad, comencé a consumir sustancias como drogas, cigarros y bebidas alcohólicas. Nunca tuve quien me aconsejara, al contrario, cada vez que me miraban sólo murmuraban acerca de mi persona; pero en realidad no sabían que es lo que pasaba por mi mente. En lo más profundo de mi corazón yo deseaba ser diferente y ser como ellos, una persona normal, sin vicio alguno.
Un día me encontraba solo en la calle cuando de repente escuché unos balazos y sentí como una gran parte de mi cuerpo se llenaba de balas. No recuerdo bien cómo ocurrió ni cuando; todo pasó muy rápido. Actualmente, en algunas partes de mi cuerpo tengo algunas perforaciones a consecuencia de eso y me encuentro postrado en cama con llagas.
Un día, pasaron a mi humilde casa unas personas que dijeron son cristianas y me predicaron la Palabra de Dios. Se acercaron a mí y me platicaron de un Dios que tiene poder, sana y salva a toda aquella persona que lo necesita.
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él fue herido por nuestras rebeliones”.
Isaías 53:4
Él pastor Cecilio Celso me explicó acerca del inmenso amor que Dios tiene para nosotros. En ese momento, mi corazón y todo mi ser se sintió muy diferente. Me sentí contento de saber que aún tenía esperanza para poder salir adelante. Hasta ese momento, por la condición en la que me encontraba, me sentía demasiado triste y sin ninguna salida.
El pastor me preguntó si deseaba que hicieran una oración por mi vida, y yo le respondí que sí. En ese instante, los hermanos oraron por mí y me preguntaron si quería aceptar a Dios en mi corazón. Mi respuesta fue: ¡Sí! Al momento de hacer esta oración, sentí como algo descendía sobre mi cuerpo, algo que no puedo explicar.
Al terminar la oración, me obsequiaron unos folletos,Cambio o fracaso ¿Qué eliges? y ¡Ten ánimo, hay esperanza! los cuales han sido de gran bendición para mi vida ya que en cada uno de ellos, se explica el gran amor y la misericordia de Dios para con nosotros.
Doy gracias a Dios, a los hermanos y al pastor que han orado por mí. He sentido mejoría en mi cuerpo y algunas de las llagas se han estado cerrando, poco a poco. gracias a esa oración que hice con fe. Gracias le doy a Dios porque el pastor no ha dejado de visitarme, ya que por lo pronto no puedo asistir a la iglesia, pero creo en Dios que pronto iré a Su casa de oración y podré ser un ejemplo para muchas personas que se encuentran en una situación similar a la mía.
El joven que nos compartió su testimonio, pidió omitiéramos su nombre. Pero Dios lo conoce y está obrando en su vida. Oramos a Dios para que pronto lo levante de su lecho y su vida sea un testimonio vivo del poder del Altísimo.



One response to “Algo sucedió cuando oraban por mí”
Tenemos la fe de que sin que nosotros conozcamos el nombre de este joven, Dios lo conoce desde antes de que naciera, lo ama y lo va a sanar totalmente.