Iglesia Ebenezer, pastor Rodolfo Castañeda
Picaya, Guerrero
A pesar de mi corta edad, 13 años, mi decisión por seguir a Jesús es firme. Cuando llegué a la iglesia, venía con conflictos en mi vida, no graves pero si era doloroso para mí, pues mis padres se divorciaron.
Éramos una familia de cuatro. Mi hermana se quedó a vivir con mi papá y yo con mi mamá. Fue un dolor muy fuerte porque en ocasiones pensaba que mis padres no nos amaban. Empecé a sentir un sentimiento feo hacia mi papá. No quería hablarle ni convivir con él. Sentía que mi mundo se había destruido.
Gracias a Dios, a mi mamá y a mi nos compartieron del amor de Dios, fue mi tía la que nos evangelizó con unos folletos y después nos invitó a la iglesia. Aquí me sentí con paz y felicidad. Llevo dos años asistiendo y ya me he reconciliado con mi papá y mi hermana.
Mi mayor deseo era bautizarme, le comenté al pastor y me dijo que sería en agosto. El día de mi cumpleaños, me bautice y sentí que ese fue el regalo de Dios hacia mi vida.
Hoy me siento feliz y plena y quiero compartirlo para que los adolescentes y jóvenes conozcan que Jesús puede cambiarnos y transformar nuestras vidas. No importa los problemas y circunstancias que pasemos, Dios es el único que puede cambiar nuestra forma de pensar y actuar.
Susi


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