Iglesia Bajo las Alas del Altísimo, pastora Arminda Valdez Torres
Arteaga, Coahuila
Soy sincero y digo la neta. Me encuentro en un Centro de Rehabilitación. Cuando inicié el curso El camino a la felicidad, lo hacía para quedar bien y pasar el rato aquí encerrado ya que se me hacía eterno.
Mi vida fue impactada cuando llegamos a la lección del amor. Cuando nos hablaban, sentí algo en mi corazón; yo nunca fui amado por mi padre, mi madre tampoco me demostraba amor. Crecí sin saber que es el amor, y me di cuenta que necesitaba amor.

Al terminar pedí platicar con el pastor. Cuando iniciamos la platica, el pastor me dijo: “Juan, Dios es el Padre que te dice hoy Te amo.” Cuando dijo esas palabras, comencé a llorar. Nunca alguien me había dicho te amo. ¡Era Dios mismo hablándome!
En esa charla saqué muchas cosas que venía cargando. Al final el pastor oró por mi y me dio un abrazo.
Nunca nadie me había dado un abrazo. Ese abrazo fue el abrazo de Dios. Si no hubiera tomado este curso no hubiera tenido un encuentro personal con Jesucristo. Ahora se que soy una nueva criatura y que soy un hijo amado.
Juan Díaz


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