Iglesia Fe, Unción y Poder, pastor Juventino Neri Aguilar
Lázaro Cárdenas, Puebla
En mi hogar estudiamos la Biblia constantemente, Dios nos ha enseñado por medio de Su Palabra, cómo vivir en amor y unidad. A nuestro alrededor, vemos muchas familias con la necesidad de Cristo, viven en peleas, vicios, y con falta de amor. Como familia deseamos ser instrumento de Dios para llevar las Buenas Nuevas a más hogares.
Yo sé lo horrible que es vivir sin Cristo. Antes de rendirme a Él y entregarle mi vida y familia, yo era un desastre; vivía conforme lo que deseaba, sin darme cuenta que eso me estaba llevando por el camino equivocado; era rebelde y muy grosera, decía lo que se me viniera en gana, buscando siempre quedar bien parada ante los demás.
Finalmente, todo eso tuvo consecuencias graves, caí en la desesperación y la tristeza, no le encontraba sentido a la vida. Ahí fue dónde Dios trató conmigo y tuve que rendirme ante Él. Realmente fue lo mejor que me pudo haber pasado, de otra manera mi final hubiera sido muy triste.
Unos hermanos me compartieron el Evangelio y me regalaron folletos de Cruzada Mexicana. Además, me compartieron unos cantos cristianos que poco a poco, empecé a escuchar, y con ellos empecé a pedir a nuestro Señor y Salvador me ayudara a salir de ese abismo en el que estaba sumergida.
Dios me ayudó, fui comprendiendo Su Palabra y practicándola y con eso vinieron cambios en mi vida y mi hogar. Ahora, con el curso El Camino de la Felicidad he podido comprender más la Palabra; conocer más a mi creador y sus atributos y saber que el pecado me lleva a la muerte eterna. Pero además he aprendido que hay esperanza en Cristo y que con Él en mi corazón tengo vida eterna.
Hoy tengo paz, me siento feliz con lo que tengo y sé que debo confiar plenamente en mi Señor y escudriñar Su Palabra diariamente. Me gusta orar y entregarle todo de mi vida. Sé que Él obrará en todo lo que le pido de acuerdo con Su voluntad. Ahora voy a compartir todo lo que he aprendido y lo que Dios ha hecho en mi vida con mi familia, vecinos, por la colonia y con mis conocidos, para que más personas vengan a los pies de Cristo y puedan vivir en bendición.
María Vargas Santiago

