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En Dios encontré la paz y fortaleza que necesitaba

Iglesia Dulce Refugio, pastora María Mayela Peña Rincón
Ciénega de Flores, Nuevo León

En Ciénega de las Flores, Nuevo León, han llegado muchas familias de varias partes del país, y con ellos muchos estilos de vida y cultura. Muchas de esas familias están desintegradas, hay muchos problemas con las adicciones y el alcoholismo y por consecuencia con la delincuencia.

Como miembros de la iglesia Dulce Refugio, salimos a las calles y mercados para anunciar el Evangelio a la gente que pasa cerca de donde nos paramos.  Cuando les regalamos un folleto, esto despierta en ellos el interés por escuchar la Palabra.  Han sido de mucha bendición estas herramientas que los hermanos de Cruzada Mexicana nos facilitan para compartir la Palabra que da esperanza a las familias. No toda la gente acepta los folletos, muchos son indiferentes, otros cuestionan todo, pero buscamos ser pacientes pues en algún tiempo atrás, nosotros éramos iguales. 

Recuerdo cuando practicaba el catolicismo, me cerraba a escuchar a los cristianos evangélicos.  En mi entendimiento, yo tenía la religión perfecta, la cual me habían enseñado desde pequeña, aunque no conocía realmente a Dios.  Mi vida me parecía perfecta, no sentía que me hiciera falta nada para ser feliz, pensaba que podía morir en paz porque era buena. Dios trabajó en mi vida, Él permitió una enfermedad en un integrante de mi familia, y durante ese proceso lo conocí. 

En Dios encontré la paz y fortaleza que necesitaba, cambió mi vida completamente a través de una persona cercana que me habló de Cristo.  Ella me decía que debía confiar en la voluntad de Dios y leer la Biblia. Dios, a través de Su Espíritu Santo me dijo por medio del libro de Mateo 7:8, “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca halla; y al que llama, se le abre.” Entonces puse en práctica esa bendita Palabra pues pedí, busqué y encontré. Eso cambió mi manera de pensar y aprendí a buscar cada día más de Dios y Sus bendiciones.

Hoy sé quién es Cristo y lo que hizo por mí para el perdón de mis pecados; me salvó de ir al infierno y me dio vida eterna. Hoy conozco a mi Salvador y mis ojos lo ven por todas partes y en cada situación de mi vida. Siempre está conmigo para ayudarme a salir victoriosa de cualquier dificultad. 

Doy gracias a Dios y bendigo al ministerio de Cruzada Mexicana por esa maravillosa labor de ayudar con material de evangelismo. Continuaremos repartiendo folletos en los lugares que se nos permita llevar el Evangelio.  Mucha gente ya ha recibido un folleto y con muchos los hemos leído juntos. Hemos podido ver cómo sus rostros cambian.  A otros les surgen preguntas, y sabemos que la Palabra de Dios jamás regresa vacía y que el espíritu de Dios producirá fruto en ellos.

María Mayela Péña Rincón

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2 comentarios sobre “En Dios encontré la paz y fortaleza que necesitaba Deja un comentario

  1. Dios no le debe nada a nadie. Él nos recompensa más allá de lo que imaginamos y el testimonio de la hermana Mayela de la Iglesia
    Dulce Refugio nos lo comprueba. Esa paz, amor, confianza que manifiesta en sus palabras, demuestran que Dios la ha abrazado y recibido en Su familia espiritual. Tú puedes vivir una vida plena, si tan sólo reconoces a Jesucristo como el salvador de tu alma y sanador de tu cuerpo.

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