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Alimento para el hambriento

Iglesia Nuevo Pacto, pastor Reynaldo Huitz Cu
Las Fincas, Cozumel, Quintana Roo

La situación en la que viven los habitantes de esta comunidad es precaria.  No cuentan con los servicios básicos como agua potable, luz, recolección de basura, drenaje, escuelas y mercados; las calles están sin pavimentar, y cuando llueve el camino se vuelve muy peligroso. Esta es realmente la otra cara de Cozumel. Esta comunidad, como otras que están alrededor, están olvidadas por las autoridades.

Cuando quisimos llevar a cabo un proyecto en Navidad, nos encontramos con un grupo de personas adoradoras de la muerte que no querían saber nada del evangelio. Pero gracias a Dios, de todas maneras, logramos realizarlo.

Apoyamos a 30 familias con las bolsas llenas de alimentos; evangelizamos a un 80% de esta población y 40 personas recibieron a Cristo.

“Nos acercamos a Don Juan, un anciano que está en silla de ruedas, para hablarle del amor del Señor. Él nos comentó que le pedía a Dios por alimento, porque lo poco que había recolectado pidiendo limosna ya se le había agotado y se encontraba enfermo con fiebre lo que le impedía salir a pedir ayuda. Esto sucedió un día antes de nochebuena. 

El desánimo y la angustia eran notorios en este pobre hombre que quería conseguir alimento. Le mencioné que Dios tenía dos regalos para él, primero, antes que nada, que Dios había enviado a Su Hijo Jesucristo para perdonar sus pecados y darle salvación, y el segundo regalo le enviaba una bolsa llena de alimentos para que cenara en la nochebuena.

Aquel varón derramó sus lágrimas, glorificó a Dios y aceptó a Cristo como su Salvador.

Así también nos encontramos con Fátima y Jorge quienes tienen una bebé cuyo nacimiento fue prematuro y tiene problemas de salud. El médico les recetó comprar una leche especial que tiene un costo de $1,500 pero este matrimonio es de bajos recursos y ellos no tienen el dinero para estar comprando este tipo de leche constantemente.

Ya se habían quedado sin recursos económicos y la decisión que habían tomado era que la bebé fuese alimentada, aunque ellos se quedaran sin comer. Se encontraban muy desesperados, pero sucedió un milagro, los hermanos de la iglesia apoyaron a este matrimonio y les proveyeron de dos despensas porque la necesidad era muy grande.

Gracias a Dios, este matrimonio aceptó a Jesucristo como su Salvador.”

Hermana Carmelita

Agradecemos a Cruzada Mexicana por la visión que el Señor les ha dado de apoyar a las iglesias para continuar con la Gran Comisión. Los bendecimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

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