Iglesia Pentecostés Vendimia, pastor Marcos García
Ranchería Ana Cunduacán, Tabasco
Antes de conocer a Cristo, por muchos años viví atrapado en el alcoholismo, sin temor a Dios. Sin darme cuenta, causé mucho daño a mis hijos con el mal ejemplo que les daba. Pero nuestro Señor Jesucristo ha tenido misericordia de mí. Sin merecerlo, perdonó mis pecados. Ahora soy un hijo de Dios.
Agradezco al pastor Marcos por regalarme el folleto La familia es todo, pues entendí que Dios instituyó la familia para que le adoremos.
Con la ayuda del Señor, mi familia y yo buscaremos a Dios con todo nuestro corazón y jamás volveremos al mundo, donde todo lo que probaba me llevaba al fracaso. Pero con Cristo todo es diferente, aunque pasemos por adversidades, sé que Él estará con nosotros por siempre.
En algún momento testificaré de Cristo a mis parientes y amigos que se encuentran en las mismas circunstancias en las que yo me encontraba.
Margarito Sánchez
Así como Margarito, hay muchos que están sufriendo y siendo esclavizados por el enemigo. Por eso, es necesario continuar predicando la Palabra de Dios, para que muchos más sean alcanzados para el Reino de Jesucristo.


Una respuesta a «Ahora soy un hijo de Dios»
Una familia unida alabando al Señor Jesucristo con su vida, es ejemplo de paz y bienestar, que sus vecinos pueden ver el cambio y llegan a recibir a Jesucristo también.