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2 semillas que cayeron en buena tierra

Iglesia Nueva Unción, pastora Alma Lilia Sánchez Maldonado
Acapulco, Guerrero

Antes de que empezaran los problemas de la pandemia, hicimos un recorrido evangelizando por las playas de Acapulco. Nos reunimos un grupo de evangelistas del municipio de Chilpancingo y nos dimos a la tarea de estar asistiendo, durante un mes seguido, todos los fines de semana, desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Con la ayuda de los folletos que el ministerio de Cruzada Mexicana nos otorgó, compartíamos la Palabra de Dios a todo lo largo de la costa y la playa, aprovechando la constante afluencia de turismo.

Al principio, fue una tarea muy motivante y alentadora porque las personas recibían con entusiasmo la Palabra de Dios. Sin embargo, el enemigo siempre usa cualquier medio para poder obstaculizar la Obra de Dios. Después de un mes de trabajo, nos fue prohibido continuar evangelizando. Esto ocurrió por motivos de quejas de algunos comerciantes, quienes alegaban que con nuestra presencia sus ventas disminuían. Esto nos desalentó, pero nunca dejamos de orar e interceder por las almas alcanzadas en ese lugar.

Hace exactamente un mes tuvimos la oportunidad de regresar a este puerto, con la intensión de visitar a algunos hermanos de una congregación con quienes iniciamos unos grupos de estudio y les llevamos algunas Biblias para sus nuevos congregantes. Después de haber tenido una actividad en su iglesia, nos invitaron a compartir los alimentos y dar un paseo por las tranquilas playas de Acapulco. Fue grata nuestra sorpresa cuando encontramos a Inés, una joven vendedora ambulante, quien al vernos se alegró mucho y corrió hasta donde nos encontrábamos, nos preguntó si habíamos regresado nuevamente para compartir la Palabra de Dios. En su rostro podíamos ver la emoción y alegría de vernos; además, con mucha felicidad nos comentó que después de que le compartimos el mensaje de salvación, a su vez, ella hizo lo mismo con su familia, con aquel folleto que le habíamos dado. Ahora, todos asisten a una iglesia y han aceptado a Cristo como su salvador. Inés nos dijo que deseaba mucho tener una Biblia para poder estudiar las citas bíblicas que en la iglesia les comparten.

Inés, ahora ya tiene su Biblia para estudiar las citas que le dan en la iglesia

Sabemos que fue Dios quien nos llevó hasta ese lugar, casualmente yo llevaba dos Biblias conmigo, de las cuales le di una, para que pueda seguir alimentándose de la Palabra de Dios.

Unas horas después, ya para macharnos y retornar a nuestra ciudad, pudimos conocer a Lorena, una mujer migrante, quien había sido rechazada y abandonada por su grupo de compañeros migrantes, por el simple hecho de haber escuchado la Palabra de Dios y aceptado a Cristo como su salvador. Nos platicó que se encontraba refugiada en una iglesia cristiana y por las mañanas salía a buscar algo en que ocuparse para poder ganar algo de dinero y con ello poder comer y sostenerse, día a día. Oramos por ella y nació en mi corazón obsequiarle la última Biblia que traía conmigo.  Nos dijo que estaba muy agradecida por el regalo otorgado y nos pidió que siempre oremos por ella, pues ha entendido que donde ella se encuentre, Dios la va a respaldar y ahora, ella desea regresar a su país de origen para compartir las buenas nuevas de salvación con su familia.

Lorena, ahora quiere regresar a su país para compartir la Palabra con su familia

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3 comentarios sobre “2 semillas que cayeron en buena tierra Deja un comentario

  1. Que mayor alegria y Bendicion Saber que la Semilla que se deja en cualquier parte del Pais o mundo tiene su fruto , es por eso que los invito a seguir compartiendo la palabra de Dios que es la gran Comision que nos dejo nuestro Señor Jesucristo sigamos poniendo nuestro granito de arena para llegar a todas esas almas que tanto lo nesecitan

  2. Que alegria y gran bendicion saber que la semilla que se planto ya dio sus frutos espor eso que lis invito a seguir evangelizando en todo nuestro pais y todo el mundo para seguir compartiendo la palabra de Dios para todas esas almas que tanto lo nesecitan

  3. Una vez más, la Biblia tiene razón. La palabra de Dios nunca regresa a Él vacía. Pueden pasar días, semanas, meses o hasta años, pero Dios nos permite ver que no hay esfuerzo que hagamos por extender Su palabra en nuestro México, que en su momento dé el fruto para el cual el Señor nos mandó a sembrar la semilla. (Isaías 55:11).

    Usted estimado lector, no se pierda del gozo de ver almas redimidas y salvadas para Cristo Jesús. Gocémonos y alegrémonos porque muchas almas están siendo alcanzadas para formar parte de la familia de Dios.

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