Alianza de pastores de Acapulco, Guerrero
Hemos presenciado el poder de Dios en nuestra querida ciudad de Acapulco, Guerrero. Cada año, nos hemos unido en el desfile Unidos por Jesucristo, con el propósito de proclamar a Jesús como el único y suficiente Salvador, aquél que puede restaurar nuestras vidas y nuestra ciudad.

Este año fue diferente, desde el inicio de la planificación del evento, sentimos una carga especial en nuestros corazones, una urgencia divina de que cada persona en Acapulco tuviera la oportunidad de conocer a Jesús y aceptarlo como su Salvador. Dios nos bendijo grandemente a través de Cruzada Mexicana, quienes nos otorgaron folletos evangelísticos y con la colaboración de 12 iglesias locales, nos lanzamos a las calles de nuestra ciudad, desde la zona costera hasta los lugares más transitados entregando estos tratados a cada persona que encontrábamos. Los compartimos con los ambulantes, en los locales comerciales, en los puestos de comida y hasta en las plazas, dónde tuvimos la oportunidad de elevar una oración por aquellos que recibían estos mensajes de esperanza.
Cada folleto era más que una hoja impresa, era una semilla de la Palabra de Dios sembrada en los corazones de nuestra comunidad. Confiamos en que la Palabra de Dios es suficiente por sí misma para transformar vidas.
Semanas después, nuestra ciudad fue azotada por el Huracán Otis. Fue en medio de la devastación y la desolación que comprendimos el porqué de nuestra carga por Acapulco. Dios había preparado espiritualmente a Su iglesia para ser un refugio en la tormenta, para ser la luz en medio de la oscuridad, para ser la esperanza en medio del caos.
Hoy, miramos hacia atrás y vemos la mano de Dios obrando en cada paso de este proceso.

Agradecemos profundamente a Cruzada Mexicana por su generosa colaboración, y por ser instrumentos de Dios para llevar Su mensaje de amor y salvación a nuestra ciudad. Que la bendición de Dios siga abundando sobre Cruzada Mexicana, sobre cada iglesia involucrada en este movimiento evangelístico, y sobre nuestra amada ciudad de Acapulco. Que Su nombre sea exaltado y que Su gloria brille aún más en los días venideros. ¡A Él sea toda la gloria! Amén.
Pastor Arturo Cruz Martínez

