Quería conocer más de Dios y les pedí una Biblia

Iglesia Valle de Bendiciones, pastor Francisco Vega León
Ezequiel Montes, Querétaro

Mi nombre es Carlos y lamentablemente, era un alcohólico y digo que era alcohólico porque Dios ya me salvó, perdonó y cambió. 

No estoy exactamente seguro cómo caí en el alcoholismo. Junto con bisabuelo, abuelo y padre que en paz descansen, además de mis hermanos, tíos y primos nos conocían como una familia de borrachos.

A veces, aunque ya no quieras tomar no puedes dejar de hacerlo, algo te tiene atado, te tiene preso. Recuerdo que desde que era niño, mi abuelo me daba a probar alcohol, y así empecé. 

Todos los sábados después del trabajo y de recibir mi salario, me la pasaba tomando con mis amigos y me gastaba el dinero y me quedaba tirado en las calles de borracho. Naturalmente por ese motivo, tenía problemas con mi esposa. Siempre eran pleitos y más pleitos en la familia. 

Cuando me internaron en el centro de Rehabilitación, me molesté mucho. Pero hoy agradezco a Dios porque el primer día que entré, escuché Su Palabra. Nunca alguien me había hablado del amor de Dios. Ese día comencé a llorar, hicieron una oración por mí y acepté a Jesús como mi Salvador. 

Así se despertó en mí un hambre por saber más, así como los hermanos que vienen a predicarnos saben, y fue entonces que les pedí una Biblia. 

Hace poco me llamaron y me dijeron te tenemos una sorpresa. Yo pregunté, “¿Cuál?” y gracias a Dios, me regalaron una Biblia muy bonita, la cual leo para aprender más de Dios. Cuando salga, podré compartir con mis familiares lo que Dios ha hecho conmigo.

Se parte de este ministerio

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