Comunidad Cristiana Nuevo Pacto, pastora Griselda Amanda Pérez Sánchez
Xalapa, Veracruz
Los hospitales de nuestra ciudad están llenos de personas contagiadas por el COVID-19. Los médicos no se dan abasto y los medicamentos cada vez escasean más. Hay mucha desesperación e impotencia tanto en las familias como en los médicos por no poder hacer más por esas personas que están luchando por vivir.
Sabemos que Dios es todo poderoso y que puede hacer un cambio en esas vidas. Su Palabra dice en 2 Crónicas: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.“ Estamos obligados a llevar esta esperanza a todas estas personas y enseñarles a clamar a Dios a través de la oración con fe en que Él puede y quiere bendecirnos.
“Damos gracias a Dios por ayudarnos a servir a nuestro prójimo y porque Su Santo Espíritu nos lleva y dirige para orar por esas personas que están enfermas luchando por la vida y por sus familiares que están tristes.”
“Los embates de la vida amenazan con disminuir su fe, pero al orar y escuchar una palabra de esperanza, sus rostros cambian y Dios pone en ellos paz y confianza.”
Yovanny Sánchez
Por esto salimos confiados de que Dios nos da Su protección cuando visitamos estos hospitales para orar. Oramos por las instituciones y por los enfermos. Siempre procuramos orar con los enfermos y sus familias que están a la espera de buenos resultados. Enseñamos que debemos orar con fe, sabiendo que lo que para el hombre es imposible, para Dios es posible. Además, oramos que nos de conformidad del resultado porque será lo que es Su voluntad y no la nuestra.
Damos gracias a Dios por guardarnos de todo contagio y darnos de Su gracia para poder salir e ir a orar por todas estas personas. De igual manera Dios nos provee de recursos para poder llevar alimentos que compartir con estas familias afuera de los hospitales. Muchos vienen de diversas partes del estado y duermen aquí porque no tienen para pagar un hotel. Damos gracias a Dios que es bueno y fiel a Su Palabra y no permite que se queden sin comer y pone en nuestros corazones servir a nuestro prójimo.
“Es un privilegio poder orar por las personas enfermas y por familias enteras que por la situación que vivimos, están devastados y con pocas esperanzas. Pero Dios nos envía para que sepan que en Cristo hay esperanza.”
“Después de orar, podemos ver como el Espíritu Santo fluye en cada persona.”
Gabriela Contreras

