Nada detiene mi deseo de compartir la Palabra de Dios

Iglesia Poder de Jesucristo
Culiacán, Sinaloa

A pesar de mi avanzada edad, nada me detiene en mi deseo de seguir llevando las buenas nuevas de nuestro Señor Jesucristo a las personas que aún no le conocen. Es nuestro deber como cristianos compartir el amor, la misericordia y la salvación de Cristo con aquellos que todavía no han tenido un encuentro personal con Él.

En el caminar de mi vida, he aprendido que no hay lugar ni momento equivocado para hablar de Dios. Vivo en el hermoso Culiacán, una ciudad que cada mes enfrenta los estragos de la delincuencia y la violencia, pero, aun así, mi fe permanece firme. Sé que mientras haya una persona necesitada de esperanza, allí debo estar, compartiendo la Palabra de vida.

Siempre llevo conmigo una pequeña bolsita donde guardo mis folletos. Mi lugar preferido para compartir es la explanada del centro, donde se reúnen comerciantes, transeúntes.

Al entregar un folleto, no sólo entrego un papel, sino una semilla de esperanza. Algunos se detienen a conversar, otros simplemente sonríen, pero confío en que la Palabra no vuelve vacía.

Cada testimonio, cada mirada agradecida, me recuerda que no importa la edad ni las fuerzas que me falten; mientras tenga aliento, seguiré cumpliendo con el llamado de Dios.

Así es como llevo el trabajo de evangelismo en mi bello Culiacán, creyendo firmemente que llegará el día en que toda esta tierra será alcanzada por el poder y el amor de nuestro Señor Jesucristo.

Manuela Millán Rocha

Se parte de este ministerio

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