Iglesia Vida Abundante, pastor Alfredo Uriostegui
Arcelia, Guerrero
Quiero compartir cómo el Señor transformó mi vida. Mi prima, siendo cristiana, me visitaba en mi trabajo y me hablaba de Dios. Me invitaba a la iglesia, pero no le prestaba mucha atención. Yo era católica, y mi madre siempre me inculcó esa religión. Esto me hacía pensar que no había necesidad de buscar más, ya que creía que estaba bien con Dios.
Un día me ofreció regalarme una Biblia, con la condición de que la leyera y estudiara. Decidí aceptar su regalo, pero antes de empezar a leer, oré al Señor pidiéndole que me diera entendimiento. Comencé en el libro de Génesis y leí hasta la mitad de la Biblia.
Pasaron los años y tenía un sentimiento persistente en mi interior. Sentía que algo faltaba. Mi corazón deseaba más, pero no sabía cómo dar ese paso de fe. Tres años después, empecé mi servicio social como enfermera, y fue allí donde Dios usó a la hermana Noemí para hablarme del amor de Cristo por mí. Ella me invitaba a la iglesia dónde ahora me congrego y me regalaba folletos con palabras de aliento y sabiduría de la Biblia, lo cual fue de gran bendición para comprender mejor las Escrituras.
En ese entonces, vivía en unión libre con mi pareja, y el pastor Alfredo me animó a bautizarme. Sin embargo, mi primer pensamiento fue que si vivía en pecado, no podía bautizarme. Le expresé mis dudas al pastor, y él me aconsejó orar y ayunar, pidiéndole al Señor que me ayudara a tomar una decisión.
Oré con todo mi corazón, ayuné y le pedí a Dios que me guiara. El Señor, en Su infinita misericordia, escuchó mi oración. Al día siguiente, mi esposo me sorprendió al decirme que quería que nos casáramos, y así lo hicimos y el 22 de noviembre con gozo y gratitud, bajé a las aguas del bautismo.
Hoy puedo decir con toda certeza que soy hija de Dios, del Rey de reyes. Mi vida ha cambiado radicalmente, y todo eso es gracias a la misericordia de Dios. Hoy vivo para Su gloria y le doy todo el honor y la honra. Gracias a Su amor, Él tocó mi corazón en el momento justo y me permitió conocer la verdad que había estado buscando toda mi vida.
Jessi Osorio


Deja un comentario