Iglesia Emanuel, pastora Brisila Menexy Osorio Gutiérrez
Colima, Colima
A una corta edad comencé a probar las drogas. No tenía la orientación de mi madre, mucho menos la de mi padre; nadie que me dijera que lo que hacíamos no estaba bien. Crecí y dejé un poco los vicios, pero más adelante no pude contenerme y los retomé.
Así fue como ingresé al Centro de Rehabilitación Cajuna, ahí me recibieron con los brazos abiertos. Ahora sé que Dios me envió a ese lugar con un propósito que no entendía en ese momento. Un día, llegaron los hermanos Juan y Uriel, llevando la Palabra de Dios.
Aún en mi ignorancia de las cosas de Dios, lo acepté en mi corazón. Cuando hice mi oración de fé sentí una inmensa paz en mi interior y me sentí cambiado cuando la terminé. Mi comportamiento con otros comenzó a cambiar y los hermanos me regalaron una Biblia la cual que estudiaba todos los días.
Después de 7 meses internado, tuve una sorpresa: ¡Me dieron de alta! Me dijeron que era por el comportamiento que había tenido. Me sentí muy feliz cuando me dieron la noticia. Sin embargo, también me sentí triste porque no tenía lugar a dónde llegar. Le llamé al hermano Juan para explicarle la situación y él no dudó en acogerme en su casa. Sentí una inmensa tranquilidad sobre todo porque sabía que Dios estuvo conmigo apoyándome en todo momento.
Actualmente tengo trabajo y durante los descansos leo mi Biblia creyendo todo lo que en ella está escrito. Asisto a la iglesia Emanuel y doy gracias a Dios porque los hermanos no me dejan solo, al contrario, me dan ánimo para que siga buscándole en todo momento.
Ernesto
