La historia de Manuel “El Caprice”

Iglesia Casa de Dios, pastora María Luisa Avendaño
Centro de Rehabilitación Yesúa

Estando en la labor de buscar y ayudar al prójimo, encontramos en la calle a “el caprice,” alcoholizado; su aspecto físico irreconocible y mal oliente; abandonado. Un claro ejemplo de una persona alejada de Dios.

Sin importarnos estas circunstancias en la que estaba “Caprice,” lo levantamos y lo llevamos al centro de rehabilitación para ayudarlo a desintoxicarse y recuperar la noción de su vida. Para la gloria de Dios conforme pasan los días, se ha logrado que este varón esté en sobriedad; ha recibido a Cristo en su corazón y está estudiando la Biblia. Poco a poco se ha integrado con los demás internos.

Podemos decir que la vida “Caprice” esta siendo transformada por la Palabra de Dios. Ahora toca la guitarra para alabar a Dios con el canto “Eran cien ovejas “que aprendió junto con los demás internos.

La historia de Manuel “el Caprice” refleja exactamente lo que el evangelio anuncia: Amor, transformación y esperanza. Lo que parecía una vida perdida, marcada por el alcohol y el abandono, hoy se convierte en testimonio vivo de que Dios rescata, restaura y da propósito.

Se parte de este ministerio

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde CRUZADA MEXICANA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo