Iglesia Oasis de Esperanza, pastora Guadalupe Rodríguez Rubio
Mazatlán, Sinaloa
Damos gracias a Dios por permitirnos llevar Su Palabra a lugares dónde la oscuridad de la drogadicción y la delincuencia se ha arraigado profundamente.
En nuestras caminatas de evangelismo por las calles de Mazatlán, nos encontramos con uno de los momentos más conmovedores cuando conocimos a William, un joven albañil de 20 años. Al conversar con él, pudimos percibir el dolor que llevaba consigo, atrapado en un mundo de desesperación.
La gracia de Dios nos permitió compartir las buenas nuevas con William, explicándole las maravillas que Dios tiene preparadas para cada uno de nosotros. William recibió con entusiasmo la verdad de la Palabra y, al final de nuestra conversación, le obsequiamos una Biblia para que pudiera escudriñar más profundamente el mensaje de amor y esperanza que Dios tiene para él. Además de eso, tomamos sus datos para que un hermano de la iglesia pasara por él y lo llevara a las reuniones de la iglesia.
De la misma manera, Daniel, un amigo de nuestro hermano Rolando, es un joven que ha experimentado mucho en la vida, y tomó la decisión de aceptar a Cristo en su corazón. Al finalizar le entregamos una Biblia para que pudiera profundizar en el conocimiento de la Palabra de Dios. Desde entonces, lo hemos visto asistir regularmente a la iglesia, compartiendo con nosotros que su vida ha experimentado una transformación.

Daniel nos platica que se siente muy contento y feliz por todo lo que ha experimentado y vivido desde del momento de aceptar a Dios en su corazón.
Queremos expresar nuestra gratitud a Dios por brindarnos la oportunidad de realizar este trabajo de amor para Mazatlán, también agradecemos al ministerio de Cruzada Mexicana, por su apoyo invaluable, proporcionándonos el material necesario para llevar a cabo esta labor tan necesaria para cada persona.

