Dios me sanó, por eso le sirvo con devoción

Iglesia Casa de Dios y Puerta del Cielo, pastor Eduardo Cortez Méndez
San Vicente Chicoloapan, Estado de México

Mi nombre es Alicia Albor y junto con Alejandra P, mi hija espiritual, hemos hecho equipo para salir a evangelizar. Mi pasión por salir a predicar de Jesucristo a los enfermos deriva de que yo misma fui sanada de cisticerco en la masa gris.  Durante 20 años estuve convulsionando; no me daban esperanzas de mejoría, sólo me daban medicamento que servía para controlar las crisis convulsivas.

Yo le decía a Dios: “¿Cómo voy a ir a los hospitales a los enfermos a evangelizar si yo estoy enferma?” Y el Señor me respondía a través de Su Palabra, cómo a Pablo: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad.”

Orando afuera del hospital

Estuve esperando en el Señor, creyendo la Palabra en Romanos 8:28: “Y sabemos que todos los que aman a Dios, todo les ayuda para bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados.”

Un día, mi padre, junto con otros dos pastores, pusieron sus manos sobre mi hombro y oraron por mí. Y se dio un milagro de Dios, ¡Recibí la sanidad y dejé de convulsionar! ¡Ahora soy sana! ¡Gloria a Dios!

Orando por los jóvenes

Ese es mi motivo para servir a mi Dios altísimo; por eso le sirvo con toda mi devoción.

Antes había tantas cosas que me habían prohibido pero ahora, puedo estar de lleno en la obra de Dios.  Soy una servidora de Él y le pertenezco.

Ahora, con el apoyo de mi hija espiritual, vamos a predicar la Palabra de Dios en hospitales llevando un mensaje de esperanza y de salvación. No hemos perdido oportunidad para entrar a los hospitales, y las casas dónde nos invitan a pasar.  Hemos llevado a jóvenes a aceptar al Señor Jesucristo como su Salvador y cuando podemos, también llevamos pan a los necesitados. Les llevamos una despensa, y les predicamos que Jesucristo es el pan de vida; el alimento que su alma necesita.  Hablamos con cuanta alma Dios nos pone enfrente, niños, jóvenes, y adultos.  Este es nuestro gozo, servir al Señor Jesucristo.

Orando por Ethel Soberanes

Alejandra es enfermera y me invitó a ir a cantar y compartirle la Palabra a la ancianita Ethel. Con todo amor y paciencia, le predicamos de Cristo. Ethel tiene un diagnóstico de demencia, pero en esos momentos de las alabanzas, vino a ella un tiempo de lucidez y bajo el poder de Dios, Ethel se sintió conmovida y recibió a Jesús como su Salvador. 

Orando por Héctor

Su hijo Héctor, al ver la reacción de su mamá se sorprendió y ahora nos abre las puertas para seguir compartiendo con ella.  Además, él también quiso ser ministrado y de su voluntad decidió rendir su vida a Cristo. ¡Gloria a Dios!

Alicia Alboard

Se parte de este ministerio

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