Iglesia Bethesda, pastor Cristóbal Durante Ruiz
Lázaro Cárdenas, Michoacán
Tengo casi 20 años viviendo en la colonia Segunda Sección de FIDELAC. Hasta hace poco, mi relación con los vecinos era, en el mejor de los casos, distante. Siempre había sentido que algo faltaba, pero no sabía cómo empezar a romper esas barreras.
Todo cambió cuando recibimos el recurso Ama a tu vecino. En cuanto lo tuvimos en nuestras manos, algo dentro de mí se encendió. Este material me abrió los ojos para ver a mis vecinos no sólo como personas con las que comparto una calle, sino como almas preciosas por las que Jesús dio su vida.
El proyecto nos dio las herramientas que necesitábamos para acercarnos de manera genuina y amorosa. Comencé con algo tan sencillo como compartir la tarjeta El Amor Inagotable de Dios. Fue sorprendente ver cómo un pequeño gesto como ese abrió puertas que antes parecían cerradas. Algunos de mis vecinos, que apenas me devolvían el saludo, empezaron a sonreírme y a preguntarme más sobre el mensaje que les había dado.
No ha sido fácil, no voy a mentir. Hay vecinos que nos han rechazado, que no quieren escuchar lo que tenemos que decir. Pero para mi sorpresa, muchos más nos han recibido con los brazos abiertos. Hemos empezado a tener tardes de convivencia en nuestras casas, algo que jamás hubiera imaginado. Nos sentamos, compartimos una comida, platicamos de nuestras vidas y, poco a poco, siento cómo Dios va preparando sus corazones.
A través de estas convivencias, Dios me ha mostrado que evangelizar no es solo hablar de Jesús, sino ser un reflejo de Su amor en cada pequeño acto. Cada vez que logramos tener una conversación sincera con nuestros vecinos, cada vez que nos invitan a su casa, siento que estamos un paso más cerca de poder compartirles el mensaje de salvación.
Rosy Ruiz

