Iglesia Bethel, pastora Elizabeth García
Tihuatlán, Veracruz
Quien iba a pensar que un taller de evangelismo nos traería un excelente resultado al poner en práctica todo lo aprendido. El pasado Sábado, 24 de junio, tuvimos la bendición de recibir en nuestra iglesia al ministerio Cruzada Mexicana para impartimos un taller de evangelismo y discipulado para nuevos creyentes. Como iglesia quisimos compartir esta bendición con otras iglesias cercanas a nuestra comunidad, a lo cual asistieron algunos de los miembros de 2 iglesias más.

Fue una mañana de mucho aprendizaje. El hermano capacitador, fue muy preciso en los temas que abordó. Al principio, estuvimos viendo la parte teórica y después de un pequeño receso, regresamos al taller para aplicar todo lo aprendido en la primera parte. El hermano nos explicó la importancia de conocer el material que vamos a usar a la hora de compartir el evangelio con las personas. Él nos dio recomendaciones y al final hicimos equipos para trabajar la parte del evangelismo de forma práctica.
Todos estábamos muy nerviosos y tratando de hacer las cosas lo más correcto posible. La mañana transcurría muy rápido, pero estábamos muy felices y entusiasmados por lo que estábamos aprendiendo, pero nadie sabía lo que Dios estaba por hacer.
Tocó el turno a uno de los pastores hacer su práctica de presentar el evangelio a una persona. Él fue y se acercó a un joven que estaba ahí en la iglesia, le compartió el evangelio siguiendo todo lo aprendido y al final el hermano le preguntó al joven, de nombre Luis, si deseaba aceptar a Jesús como su Salvador. El joven aceptó y todos aplaudimos felices porque el hermano había logrado el objetivo.

Sin embargo, un hermano anciano, inmediatamente se puso de pie y con lágrimas en los ojos pidió la palabra, y nos dijo: “Él es mi hijo y por mucho tiempo le he hablado de Dios y nunca había querido saber nada. Hoy vino sólo como chófer de nosotros. Él fue quien nos trajo a esta actividad, pero sé que Dios ha tocado su corazón.”
Todos los presentes, desbordamos de alegría al saber esto. El hermano capacitador se acercó al joven y le preguntó si estaba consciente de lo que había hecho y el joven afirmó que sí. Entonces pidió al joven que pasara al frente e invitó a los pastores y a la iglesia a orar por la vida de este joven.
Fue una mañana llena de muchas bendiciones y nos sentimos satisfechos por todo lo obtenido en esta capacitación. Dios nos hizo ver que no importa el lugar dónde estemos, mientras seamos obedientes a hacer Su voluntad, Él obrará de forma que nos sorprenderá para que nos demos cuenta de que Él está con nosotros.


One response to “Un gran gozo tuvimos en este taller”
Este hermoso testimonio nos muestra que Dios tiene Su hora y lugar para rescatar a una persona. No depende de nosotros, sino de la soberanía de Dios para obrar un milagro.