Iglesia Casa de Dios y Puerta del Cielo, pastor Diógenes Alejandro Mariscal Martínez
Tecomán, Colima
Tengo 22 años, nací en Manzanillo, Colima. A la edad de 13 años, conocí las drogas a través de la anfetamina. Cuando cumplí los 16 años, mi vida estaba echa un desastre y aunque mi familia me veía, realmente nunca me apoyaron; dejaban que siguiera en esa vida llena de oscuridad. A los 17 años decidí hacer mi vida lejos de mi familia. A los 19 años, conocí a una persona con quien tuve un hijo.
Lamentablemente, mi vida era un infierno a lado de la persona con quien estaba, sufrí golpes, y desprecios porque también consumía drogas. En mi mente pasaban pensamientos de morir y matarme; pero también una parte de mi le pedía a Dios que me ayudara a salir de todos mis problemas.
El pasado mes de Marzo fue el fin de todo pues quien era mi pareja llegó a casa drogado y comenzó a golpearme, humillarme y me sacó de la casa dónde vivíamos con piedras.
Así fue como caminé sin rumbo, llorando mi sufrimiento. Una parte de mi quería quitarse la vida, pero otra parte de mí suplicaba a Dios para que me ayudara a salir adelante.
Sin darme cuenta, llegué a un cerro y estaba a punto de tirarme, pero en eso reaccioné y me dio mucho miedo y no quise hacerme daño, pero no pude bajar; en esos momentos me sentía muy mal y le decía a Dios que me matara, reprochándolo por mi situación.
Lamentablemente me perdí y duré 4 días en ese cerro, sin tomar agua y sin comer nada. Estaba muy arañada, parte de mi cuerpo y mis pies lastimados.
Fue entonces que le pedí perdón a Dios de rodillas. Ya no me salían lágrimas porque todo el día lloraba. Al cuarto día me sentía demasiado débil, y ahí le decía nuevamente a Dios que me perdonara, por ser mala hija y que me diera una nueva oportunidad. Recuerdo en mi agonía, que vi a un señor viejito con machete abriendo camino y le pedí ayuda. Él me ayudó a salir del cerro y ahí entendí que fue Dios quien en realidad me ayudó a salir de ese lugar.
Cuando bajé, fui a una casa a pedir agua y me regalaron una botella. Llegué en un estado muy mal, y fui a casa de mi abuela dónde le llamaron a mi papa y él decidió internarme en un centro de rehabilitación, lo cual le agradezco.
Me trajeron a este centro de rehabilitación dónde actualmente sigo por la gracia de Dios. Fue Él quien me dio otra oportunidad de vida. En este lugar he aprendido aún más de Dios, me han enseñado que la Palabra que siempre digo: “TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE“, y con esa frase sigo adelante; Dios sigue trabajando en mí, pero le doy gracias porque el hermano Alejandro Mariscal nos enseña más de Dios con el libro de Romanos que estudiamos los jueves.
Hoy en día puedo decir que Dios está trabajando en mí y que gracias a Él sigo viva.
Yesenia

One response to “Gracias a Dios, sigo viva”
Dios siempre tiene El blan Perfecto para nuestras vida lo tenemos que hacercar a el