Algo fresco para nuestras vidas

Iglesia Cristiana de Monterrey, pastor Leobardo Julián Díaz
Monterrey, Nuevo León

Hemos comenzado un programa de discipulado con los jóvenes en rehabilitación, y los resultados son algo que sólo el Señor puede hacer.

Cuando iniciamos, vimos en ellos rostros cansados, marcados por las experiencias difíciles que los llevaron hasta ahí. Sin embargo, hoy los vemos transformados. Cada vez que llegamos para compartir un estudio, ellos nos reciben con alegría. Algunos jóvenes nos han comentado, “Cada vez que terminamos una clase bíblica sentimos algo fresco en nuestra vida, una paz que nunca habíamos experimentado”. Sus semblantes reflejan esperanza y un gozo que ilumina el ambiente.

Parte de lo especial de esta labor es que hemos involucrado a los jóvenes de nuestra iglesia en la enseñanza de estos estudios. Esto ha permitido que los muchachos de Vida Nueva se sientan identificados con quienes les comparten la Palabra de Dios. Al verlos, han dicho: Ellos son como nosotros, y si Dios ha hecho en ellos esta obra, también puede hacerla en mí”.

Algunos de estos jóvenes han expresado su deseo de conocer más de Dios, no sólo para encontrar libertad, sino también para ser instrumentos de transformación para otros. Nos han dicho que cuando se sientan listos, quieren ser ellos quienes compartan la Palabra de Dios con los nuevos jóvenes que lleguen al centro.

¡A Dios sea toda la gloria!

Se parte de este ministerio

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