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Hospital General, Mazatlán, Sinaloa

Iglesia Oasis de Esperanza. Pastor Carlos García

En los primeros cinco meses de la pandemia, el COVID-19 ha cobrado la vida de más de setenta mil personas; se estima que por lo menos 500 de estas personas han sido trabajadores de la salud.

Médicos, enfermeras, laboratoristas, dentistas, personal de limpieza en los hospitales enfrentan por lo menos dos problemas comunes: atender a los enfermos de COVID-19 sin conocer bien el virus, con los escasos recursos de protección y además cuidarse de no enfermarse ellos mismos.

El Hospital General de Mazatlán cuenta con un aproximado de 1200 personas entre médicos y enfermeras organizados en diferentes espacios habilitados. Las instalaciones de este hospital son de primer nivel y cuentan con la infraestructura adecuada para dar atención a la población. Sin embargo, hay una escases en los insumos de protección para los médicos y enfermeras.

Como iglesia hemos sido sensibles a esta necesidad, hemos sentido la fragilidad de los corazones de cada médico y enfermera al no poder estar en contacto con su familia por temor a contagiarlos.

«Si contáramos con los insumos de protección básica para cada personal de este hospital, podríamos tener un mayor acercamiento con nuestras familias»

Incluso nuestra iglesia se ha visto impactada por este virus, nuestra líder para este proyecto fue víctima de él al grado de quedar inmovilizada. Gracias a Dios hubo quien se levantara para tomar el cargo en su ausencia. Visitamos el hospital, en un área en la que se nos permitió acercarnos y donde pudimos entregar el material de protección así como unos folletos de Cruzada Mexicana.

«Trabajo en el área de COVID-19 de urgencias del hospital, atiendo diagnosticados con COVID-19 o sospechosos de estar contagiados. Diariamente atendemos personas que en su mayoría son de escasos recursos económicos. Durante este tiempo de pandemia me he percatado que las personas son más receptivas a la palabra de Dios.»

«Nos sentimos muy agradecidos con Dios y con Cruzada Mexicana por los equipos de protección y los recursos evangelísticos que nos fueron otorgados.»

Enfermero del Hospital

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