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Asilo las Elodias

Visitamos el Asilo Las Elodias para hacer una entrega de las Biblias y folletos a los internos con el objetivo de que tuvieran la oportunidad de conocer el amor de Dios para ellos y Su interés por salvarlos.

Eramos 7 los integrantes del equipo pero debido al estricto control que se tiene por la pandemia, sólo a la hermana Maricela Rodríguez se le concedió el acceso

Algunas personas aceptaron entregar su vida a Jesús como su Salvador y a ellas se les regalaron Biblias. A otros más que ya no podían leer, se les leían porciones de la Palabra.

Sabíamos que entrar al Asilo sería muy difícil, pero llenos de fe acudimos.

«La señora Arcadia Ramírez, residente en el asilo desde hace cinco años, tenía miedo de ser contagiada con el virus del COVID-19, enfermar gravemente y morir. Pidió que le leyera algo que le ayudara a superar ese miedo y le compartí el Salmo 23. Cuando lo leíamos le aseguré que Dios es el Buen Pastor y que aunque andemos en el valle de la muerte no debíamos temer a nada ni a nadie; pero para que esto fuera efectivo en su vida, debía recibir al Buen Pastor en su corazón para así ser partícipe de la mesa del Señor por toda la eternidad.»

«Entregó su vida a Cristo y se quedó tranquila, ¡sin miedo alguno!»

«Agustín Céspedes, es un hombre con mucha sabiduría que realizó muchas preguntas acerca de Dios y del por qué siendo un Dios de amor, permitió el COVID-19, tan letal para toda la humanidad. Así mismo preguntaba por qué Dios permitía que pocas personas tuvieran abundantes riquezas mientras que la mayoría estaba en pobreza.»

«Con el folleto ilustrado: ¿Quién es el mejor Padre del mundo?, el señor Agustín Céspedes pudo aprender que Dios lo creó, que lo había cuidado, que lo había bendecido y que ese mismo día se estaba acercando a él por medio de mensaje que le estaba compartiendo. Entendió que lo más importante para Dios era su salvación, más que las riquezas y mucho más allá de las enfermedades.»

«El señor Agustín, aun no toma una decisión por seguir a Cristo pero me permitió orar por él y prometió leer la Biblia»

«Doy gracias a Dios y a Cruzada Mexicana porque nos permitió acercarnos a estas personas vulnerables ante esta enfermedad, han tenido la oportunidad de saber que Dios los ama, los cuida y protege»

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