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A MENUDO SUEÑO CON UN MÉXICO PARA CRISTO

Todo comenzó cuando tuve que viajar a la ciudad de Chihuahua para visitar a un hermano de nuestra congregación que había sufrido un accidente y  se encontraba hospitalizado en la capital del estado, sin darme cuenta que el Señor ordenaba las cosas para que se cumpliera su propósito para mí en este día. Mi hija mayor  trabaja en las oficinas del gobierno de mi ciudad, y se ofreció a llevarme en su auto a la capital, puesto  que ella tendría que  asistir como delegada a la inauguración de las oficinas de gobierno del estado de Chihuahua, donde también estaría  el presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Después de 2 horas de viaje llegamos al hospital y como mi hija aun tenía tiempo de sobra  quiso acompañarme a realizar la visita,  conversamos con el hermano de nuestra congregación que se estaba restableciendo de las heridas que le causó un aparatoso accidente de tránsito y lo  animamos con palabras de nuestro Señor Jesucristo. Siempre cargo en mi bolsa  folletos de evangelismo para aprovechar las oportunidades y hablarle a las personas de Cristo. El Señor ha puesto en mi corazón una gran carga por los perdidos, especialmente por los niños; en lo personal disfruto predicar a las personas que Jesús es el único que  puede reivindicar sus vidas.  Antes de abandonar el hospital aproveché para entregar algunos tratados a las personas que se encontraban ahí.

 Después mi hija me pidió que nos apresuráramos porque se hacía tarde  y ella tenía que estar a tiempo para  su compromiso en la reunión de gobierno. De pronto  ya no supe qué iba a hacer  yo, pues  no contaba con invitación para asistir al evento,  al cual solo se podía ingresar con el documento oficial. El  tiempo era limitado para mi hija, por eso  me pidió que la acompañara hasta el lugar de la reunión y me propuso que hiciera el intento de entrar, finalmente,  lo peor que te puede pasar es que te nieguen el paso, me dijo. Durante el trayecto  empecé a orar  a Dios y pedirle que si el tenia un propósito para mí en ese evento,  pusiera los medios para que yo  entrara.

12063332_10153496871437530_1946782868918192801_nUna vez en el lugar del evento, bajamos del auto y nos formamos en una larga fila donde todos burócratas esperaban su turno para ser revisados e ingresar al auditorio donde se llevaría a cabo la reunión. Mientras aguardaba mi turno,  en mi mente  oraba al Señor,  le pedía que se hiciera su voluntad, yo sabía que era  imposible que yo pudiera entrar. El auditorio estaba acordonado por una fuerte barrera de seguridad, y los invitados debían presentar una tarjeta que previamente se les había entregado, la cual era escaneada y liberaba su acceso a la reunión, pronto tocó el turno de mi hija, ella presentó su tarjeta, después que ella entró, inmediatamente la guardia se dirigió a mí, antes  que me preguntara algo, yo le dije que no tenía la invitación, pero  le comenté que venía con mi hija. La guardia me miró con poco interés, y a la vez apurada por la larga fila que aun esperaba su turno para ingresar, sorpresivamente me dijo: ¡adelante!, sin decir nada más,  yo sabía que sin duda aquí estaba la mano del Señor, pronto supe cual era mi propósito en este lugar: “¡testificarle al presidente!”, mientras permanecíamos de pie, yo tomé mi lugar junto a las vallas de acero que protegían el camino por donde el presidente llegaría, de pronto una algarabía de  gritos y aplausos anunciaron su entrada, yo rogaba al Señor y le pedía tan solo una oportunidad para hablar con él, inmediatamente metí mi mano a la bolsa y saqué un folleto de Cruzada Mexicana, lo dejé en mi mano para entregárselo al presidente si podía estar cerca de él.

 Mientras él pasaba saludando a las personas del otro lado de la valla, yo esperaba confiada en que el Señor12189693_10153496871502530_7361380347949288776_n me daría la oportunidad. Tenía presente aún el fuerte huracán Patricia categoría 5 que amenazaba con destruir una gran zona del país, catalogado como el más feroz de la historia, pero  milagrosamente perdía fuerza y entraba a México sin hacer mayor daño, esto lo había hecho el Señor en su infinita misericordia, y el presidente necesitaba saberlo. Mientras el presidente se acercaba,  milagrosamente, se volteó y se cruzó hacia el otro lado, precisamente en donde yo estaba, estaba frente a mí y a pesar de los empujones de las personas que se abalanzaban hacia él para estrechar su mano, y toda la algarabía de personas gritando, yo me pude acercar a él,  cuando me dio la mano, le dije: “El Señor le dice: Que él fue quien paró el huracán Patricia”, El Señor (Dios) es verdadero, solo a él México debe adorar”. El presidente tomó el folleto y con sus propias palabras me dijo: “Es cierto”, le prometo que voy a leer este folleto. Y en seguida se lo llevó a la bolsa de su pantalón, solo unos cuantos segundos tuve  para testificarle a Enrique Peña Nieto, pero yo confió  que el Señor se encargará de hacer su voluntad en él, ahora les pido que oremos por él, que sea capaz de leer ese tratado y que el Espíritu Santo trabaje en su corazón para arrepentimiento.

Él está muy delgado y desgastado física y emocionalmente por tantas presiones, y como todo ser humano  necesita venir a Cristo para encontrar paz en su corazón. A menudo sueño con la posibilidad de que nuestro México sea gobernado por un presidente cristiano, sin duda esto cambiaria totalmente nuestra condición y nuestro país mejoraría por mucho, y las nuevas generaciones podrían gozar de mejores tiempos y sobre todo con toda la libertad de conocer a Cristo. En el pasado

Ha  sucedido en otras naciones y aunque el panorama hoy es muy difícil, nunca hay que perder la fe, para el Señor todo es posible y él mismo nos ordena en su palabra que nunca dejemos de orar por nuestras autoridades. Agradezco al Señor por esta oportunidad y los motivo  a unirnos en oración  por nuestra nación y sus gobernantes; especialmente por el presidente Enrique Peña Nieto.

Atte:

Cecilia Guaderrama.

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5 comentarios sobre “A MENUDO SUEÑO CON UN MÉXICO PARA CRISTO Deja un comentario

  1. Dios los bendiga por la gran labor que hacen y gracias por permitir conocer estas palabras que hacen que motiven alos demas a predicar la palabra de verdad que nos mando nuestro señor Jesucristo me gustaría que si pueden enviarme unos folletos el el correo electrónico ya yo los imprimo para darle aquellos que lo necesite

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